La idea central [de El retrato de Dorian Gray] es pura fantasía. Dorian es un hombre bellísimo que se vuelve tremendamente malvado, pero no envejece, al contrario que su retrato […]. No cuesta mucho leer entre líneas. Las intenciones de Wilde eran buenas en parte —mostrar lo egoístas que son algunos—, pero el libro está lleno de mentiras y epigramas. Si hubiese tenido el valor de desarrollar lo que apenas esboza, el libro le habría salido mejor.
JAMES JOYCE, carta a Stanislaus Joyce, 19 de agosto de 1906, recogido en Sobre la escritura, Alba Editorial, 2013, Barcelona, traducción de Pablo Sauras.