Baroja sobre Blasco Ibáñez

Blasco Ibáñez era un Tartarín valenciano. Yo, antes de conocerle, creía que era un tipo moreno, seco, con aire de pirata berberisco y una voz tonante; pero no había tal; era un medio rubio, gordo, con una voz casi atiplada. Creo que en él todo era aparato. Mucha apariencia y poca consistencia, como dicen los italianos. Alguna gente creía que él, como hombre, valía más que como novelista; pero no había tal. Como novelista valía mucho más que como hombre

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PÍO BAROJA, Desde la última vuelta del camino, Tusquets, Barcelona, 2006, pág. 748 y 749