Buñuel sobre Steinbeck

Detesto a muerte a Steinbeck, en particular a causa de un artículo que escribió en París. Contaba –seriamente– que había visto a un niño francés pasar ante el Palacio del Elíseo con una barra de pan en la mano y presentar armas con ella a los centinelas. Steinbeck encontraba este gesto “conmovedor”. La lectura del artículo me encolerizó. ¿Cómo se puede tener tanta vergüenza? Steinbeck no sería nada sin los cañones americanos. Y meto en el mismo saco a Dos Passos y Hemingway. ¿Quién les leería si hubiesen nacido en Paraguay o en Turquía? Es el poderío de un país lo que decide sobre los grandes escritores. Galdós novelista es con frecuencia comparable a Dostoievski. Pero, ¿quién le conoce fuera de España? LUIS BUÑUEL, Mi último suspiro, Mondadori, Barcelona, 1982, pág. 261. Traducción de Ana Mª de la Fuente