Segovia sobre Alberti

13 de agosto (sábado) de 1955 Esta semana he estado leyendo a Alberti. Me deprime mucho ver el hundimiento lento e irremediable de un poeta. Los tres primeros libros tienen frescor. No son gran poesía, pero son poesía. Luego se va haciendo cada vez peor, más falso, amanerado y vulgar. Sobre los ángeles tiene todavía algo. Pero los libros de combate son malísimos. "Participar de los himnos futuros", dice en cierta ocasión. Un caso más de poeta vendido a la Historia con mayúscula. Creo que si de veras un poeta llega a convencerse de que todo lo que escapa a la Historia es culpable o mentiroso, lo que debe hacer es no escribir más poesía. Pero sacar las entrañas a la historia es un disparate que está castigado en sí mismo: esas entrañas mienten automáticamente. No dudo de que una convicción histórica pueda ser sincera; pero entonces hay que ser valiente y echar por la borda todas las entrañas. La Historia no admite entrañas; ella quiere ser toda nuestra entraña. ¿Cómo es posible ignorar que en los himnos futuros no se puede participar? Ellos pueden participar de nosotros, pero no nosotros de ellos. Salvémonos a través de la Historia, porque en la Historia la poesía no es nada. Lo que la Historia sabe de nosotros será siempre mentira, y precisamente si la poesía es casi la única verdad humana que perdura, es porque perdura al margen de la Historia, porque hace hablar en la Historia a una voz que no es de su reino. La poesía es la rebeldía ante la Historia. . . TOMÁS SEGOVIA, El tiempo en los brazos (1950-1983), Pre-Textos, Valencia, 2009, págs. 229 y 230.