OCTAVIO PAZ, fragmento de Quevedo, Heráclito y algunos sonetos, incluido en Fundación y disidencia, recogido en Obras completas II, Galaxia Gutemberg/Círculo de lectores, Barcelona, 1999, pág. 803.
Paz y Quevedo
Sigo leyendo y admirando al gran poeta y al gran retórico pero no siento ya la simpatía de antes por su figura. Los estudios de Raimundo Lida sobre sus manejos me hicieron ver los recovecos de un intrigante con frecuencia sin escrúpulos, un oportunista que cambió de bando varias veces, un escritor cuyos ataques y adulaciones estaban dictados por el interés. En sus escritos políticos su admirable retórica es humo para no dejar ver la realidad. Falla moral pero también intelectual: el conceptismo oculta a la realidad, siempre irregular, con la simetría de los conceptos. El Quevedo político y el Quevedo moralista me decepcionaron y esta decepción me limpió los ojos. Vi entonces el reverso de la medalla: su genio tétrico y verbalista, su crueldad, su carácter pendenciero y envidioso, su odio a las mujeres, su falta de naturalidad.