GRACIAS Y DESGRACIAS DEL ANTIPOETA
[NOTA DE GONZALO ROJAS]: Versaina ya remota (1967) y escrita en una hora, publicada por Ángel Rama en la revista Marcha de Montevideo; respuesta a algún agravio pendenciero. Quiérase ver en ella lo que fue: ligereza y salud, un ejercicio punitivo y airoso, más riente que áspero, un juego a eso de mojarle al otro la oreja, de niño a niño. Que lo digan Góngora o Quevedo.
Antiparriendo, remolineando,
que Kafka sí, que Kafka no,
buena cosa, roba-robando,
se va Cervantes y entro Yo.
Me llamo Nick, me llamo Nack,
me pudro y pudro lo que toco.
Díganme loca, díganme loco,
pero más grande me gusta más.
Publiquen grande lo que escribo,
que se oiga en USA y en Moscú.
Sabes que más, Rimbaud: ni tú.
Me arrastro, claro, pero arribo.
Me arrastro y subo y tengo precio.
Yo sí que soy la gloria. A ver
que vale más: ser o tener.
Me abanico con tu desprecio.
Me pregunto de dónde vengo
con tanta gracia, violín, violán,
si de New York o de Chillán,
o si apenas vengo de Rengo.
Pero lo cierto es que no hay quién,
no hay quién, no hay quién, no hay quién, no hay quién
no hay en ninguna parte quien,
absolutamente no hay quién.
Pues antiyendo y antiviniendo
antitumadre y antimateria
aquí me tienen en la feria
antiescribiendo y antisiendo.
Me dieron orden de envenenar
de envenenar la poesía,
Maldita tu tía y la mía
y me la tengo de viciar.
Venid lesbianas y maricos,
lisérgicos todos, venid.
Sacad del quod, meted el quid:
qué gusto ser gusto de ricos.
Bailemos la antipoesía
La antipoé con la antipó
Mi tío se mea en tu tía
Y Baudelaire se te acabó.
Dicen que dicen soy el único
con mi artefacto original,
que soy el sol, que soy la sal,
patán, patudo, patatúnico.
Yo soy, yo soy el Individuo
y el dólar me dio la razón:
arreglín, qué más, arreglón,
individuo color residuo.
Las cosas pasan porque pasan
y pasa este mundo al revés,
cuando escribo pienso en inglés,
todas mis gringas se me casan.
Antiparriendo, remolineando,
que Kafka sí, que Kafka no,
buena cosa, roba-robando,
se va Cervantes y entro Yo.
Y que me acusen al Che Guevara
que escribo versos de salón:
nadie me dice maricón;
que tanto Ché, prefiero mi cara.
Si pudiera poder y pudiera
Cuba sí con yanquis también
pero lo cierto es que no hay quién
aunque diera la vuelta entera.
Ahora mismo no sé qué hacer
con tanta pinta pero me agacho:
aprende a morir como macho
me dijo un día mi mujer.
Que estoy afónico, que Neruda:
que de una vez termine la farra:
que quién me pasó la guitarra:
que Dios le ayuda al que la suda.
Que no haga el loco ni la loca,
que uno más no es ningún portento
que a partir de cierto momento,
que el peje muere por la boca.
Y qué tanta bulla de inglés
si aquí termina el zafarrancho,
y la chancha le dijo al chancho
antiacabemos de una vez.
Por último déjenme suelto,
total ni Whitman ni Picasso
y al mismo Dante por si acaso
¡juntos sí pero no revueltos!
Digan que sí, digan que no,
digan que soy un comemierda:
que aquí se me acaba la cuerda:
que si Cervantes, que si Yo.
Pero lo cierto es que no hay quién,
no hay quién, no hay quién, no hay quién, no hay quién
no hay en ninguna parte quien,
absolutamente no hay quién.
Rima pobre, métete el miedo:
rima rica con disimulo:
¡gracias y desgracias del culo
como ya lo dijo Quevedo!
GONZALO ROJAS, Metamorfosis de lo mismo. Poesía completa, Visor, Madrid, 2003, págs. 540-543.