MARIO BENEDETTI, recogido por Miguel Bayón Pereda en la noticia Mario Benedetti define la poesía como "el alma del mundo", El País, 27 de agosto de 1999. Toda la noticia AQUÍ
Troya literaria
Escritores criticándose. Blog globetrotter recopilado por MARICRÓNICA.
Benedetti sobre Borges
No tenemos derecho a olvidar ni lo bueno ni lo malo. No en vano un libro de poemas mío se titula El olvido está lleno de memoria. Ahora que tanto se homenajea a Borges, yo tengo que decir que, por más que le valore literariamente, no puedo olvidar una parte de su vida que no me gusta absolutamente nada, y fue el apoyo que dio a dictaduras como la de Videla o la de Pinochet.
Céline sobre Sartre
No leo mucho, no tengo tiempo. ¡Demasiados años perdidos en tantas tonterías y en prisión! Pero me presionan, me ruegan, me molestan. Es imperioso que lea, parece, una suerte de artículo, el Retrato de un antisemita, de Jean-Baptiste Sartre (Les Temps Modernes, diciembre 1945). Recorro esa larga tarea, le echo un vistazo, no es ni bueno ni malo, es nada, pastiche… “A-la-manera-de”… Ese enano de J.-B. S. leyó l’Etourdi, l’Amateur de Tulipes, etc. Quedó prendado, evidentemente, no sale más… ¡Siempre en la escuela este J.-B. S.! siempre con los pastiches, “A-la-manera-de”… También a la manera de Céline… y de muchos otros… “Putas”, etc. “Cabezas de recambio”… “Maïa”… Nada grave, por cierto. Arrastro en el culo una buena cantidad de esos “A-la-manera-de”… ¿Qué puedo hacer? Sofocantes, rencorosos, cagones, traidores, semisanguijuelas, semitenias, no me hacen ningún honor, no hablo nunca de ellos, eso es todo. Progenie de la sombra. ¡Decencia! ¡Oh! No le deseo ningún mal al enano J.-B. S. ¡Su destino ya es bastante cruel! Ya que se trata de una tarea, yo le habría dado con gusto siete de veinte y no se habría hablado más del asunto… ¡Pero en la página 462 el soretito me desconcierta! ¡Ah! ¡El maldito culón podrido! ¿Qué osa escribir? “Si Céline pudo sostener las tesis socialistas de los nazis es porque le pagaron.” Textual. ¡Epa! Eso es lo que escribía ese pequeño escarabajo mientras yo estaba en prisión corriendo gran peligro de que me colgaran. ¡Maldita lacra atiborrada de mierda, salís de mi culo y me ensuciás! Ano de Caín. ¿Qué querés? ¿Que me asesinen? ¡Es evidente! ¡Aquí! ¡Cómo te aplastaría! ¡Sí!… Lo veo en una foto… esos ojos grandes… esa tricota de crochet… esa babosa con ventosas… ¡es un cestodo! ¡Qué no inventaría este monstruo para que me asesinen! ¡No termina de salir de mi caca y ya me está denunciando! Lo más fuerte está en la página 451: “Un hombre que encuentra natural denunciar a los hombres no puede tener nuestra concepción del honor, incluyo a aquellos de los que él se vuelve benefactor, él no los ve con nuestros ojos, su generosidad, su dulzura, no son parecidas a nuestra dulzura, a nuestra generosidad, no podemos localizar la pasión”.
En mi culo, en donde se encuentra, no se le puede pedir a J.-B. S. que vea bien o que se exprese con claridad, J.-B. S parece sin embargo haber previsto el caso de la soledad y de la oscuridad en mi ano… J.-B. S habla evidentemente de sí mismo cuando escribe en la página 451: “Este hombre teme cualquier tipo de soledad, tanto la del genio como la del asesino”. Comprendamos qué quiere decir… Basándose en la fe de los semanarios J.-B. S no se ve sino como un genio. Por mi lado, y basándome en sus propios textos, me siento forzado a ver a J.-B. S como un asesino, e incluso mejor, como un maldito alcahuete, un repugnante, asqueroso, inmundo soplón, un cana con anteojos. ¡Ya me empiezo a embalar! No corresponde a mi edad, ni al estado en el que me encuentro… Iba a concluir ahí… asqueado, listo… Reflexiono… ¿Asesino y genial? Hay casos… Después de todo… ¿Será quizá el caso de Sartre? Asesino lo es, quisiera serlo, entendámonos, ¿pero genial? ¿La caquita que está en mi culo es genial? ¿Hum?… Vamos a ver… sí, cierto, eso puede hacer eclosión… dispararse… ¿pero J.-B. S? ¿Esos ojos de feto? ¿Esos hombros mezquinos? ¿Esa busardita? Tenia, seguro, tenia humana, ubicada donde ya saben… ¡y filósofo!… son demasiadas cosas… Él liberó, parece, París en bicicleta. Él jugó… en el Teatro, en la Ciudad, con los horrores de la época, la guerra, los suplicios, el hierro y el fuego. Pero los tiempos cambian, y hete aquí que crece, se infla enormemente. ¡J.-B. S! Ya no se domina… ya no se conoce… de embrión quiere convertirse en criatura… el ciclo… no tuvo suficientes jueguitos, suficientes engaños… corre detrás de las pruebas, las pruebas verdaderas… la prisión, la expiación, los palos, y el más grande de todos los palos: el Poste… La Maldición lo entretiene a J.-B. S… ¡las Furias! terminadas las bagatelas… ¡Quiere convertirse en un monstruo! ¡Ahora tira la bronca contra de Gaulle!
¡Qué manera! ¡Quiere cometer lo irreparable! ¡Lo logra! Las brujas van a volverlo loco, él vino a acicatearlas, ellas no lo soltarán jamás… Tenia de los soretes, falso renacuajo, ¡te vas a morfar la Mandrágora! ¡Te vas a convertir en súcubo! La enfermedad de la maldición evoluciona en Sartre… Vieja enfermedad, vieja como el mundo, en el que toda la literatura está podrida… ¡Reflexioná J.-B. S antes de seguir cometiendo errores irreparables! ¡Pensá! Date cuenta de que el horror no es nada sin el Sueño y sin la Música… Te veo bien como una tenia, pero no como una cobra, para nada una cobra… ¡sos nulo para la flauta! Sin música, sin sueños, Macbeth no es sino un Grand-Guiñol y malos días… Sos malvado, sucio, ingrato, rencoroso, cana, ¡pero J.-B. S es más que eso! Eso no es suficiente… ¡Todavía hay que bailar!… Me gustaría equivocarme, por cierto… No pido nada mejor… Iré a aplaudirte cuando al fin te hayas convertido en un verdadero monstruo, cuando hayas pagado, a las brujas, lo que hace falta, el precio para que te transmuten, para que te eclosionen en un verdadero fenómeno. En una tenia que toca la flauta.
Pero me rogaste mucho, a mí y a través de Dullin, de Denoël, ¡me suplicaste “bajo la bota” que descendiera a aplaudirte! Yo no veía que bailaras o flautearas, para mí eso es un pecado terrible, lo reconozco… ¡Pero olvidemos todo eso! ¡Pensemos en el futuro! ¡Tratá de que tus demonios te inculquen la flauta! ¡Primero la flauta! ¡Mirá a Shakespeare, colegial! ¾ de flauta, ¼ de sangre… ¼ es suficiente, te lo aseguro… ¡pero de la tuya! antes que de cualquier otra sangre. La Alquimia tiene sus leyes… la “sangre de los otros” no les gusta para nada a las Musas… Reflexionemos… Conseguiste un pequeño éxito en el “Sarah”, bajo la Bota, con tus Moscas… ¿Por qué no despachás ahora tres pequeños actos, rápidamente, de circunstancia, a las apuradas,Los Soplones? Pequeño desfile retrospectivo… Te vemos en persona, con tus amiguitos, enviando a tus compañeros odiados, a los llamados “Colaboradores”, a la cárcel, al poste, al exilio… ¿No es gracioso? Vos mismo, por supuesto, haciéndote fuerte gracias a tu texto, en el primer papel… como tenia bufona y filósofo… Es fácil imaginar cien funciones exitosas, peripecias y surgimientos de más farsas en el curso de una comedia de ese género… y luego en la escena final una de esas “Masacres Generales” ¡que producirá carcajadas en toda Europa! (¡Ya es hora!) ¡Lo más alegre de la época! ¡Cómo van a mear y cagar incluso en la 500ª!… ¡y mucho más lejos! (¡Mucho más lejos! ¡Je, je!) El asesinato de los “Signatarios”, ¡unos por otros!… vos mismo en manos de Cassou… ¡Cestuy en manos de Eluard! ¡el otro por su mujery Mauriac! ¡y así siguiendo hasta el último!… ¡Te das cuenta! ¡La Apoteosis de la Hecatombe! ¡Sin olvidar la carne, por supuesto!… Gran desfile de chicas despampanantes, desnudas, contoneándose increíblemente de un lado a otro… orquestra del Grand Tabarin… Jazz de los “Constructores del Muro”… “Atlantist Boys”… premio asegurado… y la gran partuza de los fantasmas en una sobreimpresión luminosa… 200.000 asesinados, presidiarios, enfermos de cólera, indignos… ¡y colgados! ¡en corro! ¡un pedazo de Cielo! ¡Coro de los “Verdugos de Nuremberg”!… Y al tono le insuflás más-que-existencia, instantaneísmo, masacrismo… Clima de espasmos de agonía, ruidos de cólicos, de sollozos, de hierros… “¡Socorro!”… Fondo sonoro: “Máquinas de ¡Hurras!”… ¿Lo ves? Y luego, como atracción principal, en el entreacto: ¡Remate de esposas para presos! Y un Bar de sangre. El Bar futurista absoluto. ¡Sólo sangre verdadera! En vaso, cruda, certificada por los hospitales… ¡de esa misma mañana! ¡sangre de aorta, sangre de feto, sangre de himen, sangre de fusilados!… ¡Para todos los gustos! ¡Ah! ¡Qué futuro J.-B. S! ¡Qué maravillas vas a hacer cuando seas eclosionado! ¡Verdadero Monstruo! Ya te veo fuera del sorete, casi tocando la flauta, ¡una flautita verdadera! ¡qué encanto!… ¡ya casi un verdadero pequeño artista!
LOUIS FERDINAND CÉLINE, A l'agité du bocal, escrita en 1948 y publicada en el libro Les Gala des vaches, de Albert Parraz, recogida en el blog La periódica revisión dominical, traducción de Mariano Dupont (AQUÍ)
Vidal sobre Ginsberg
Allen va a venir a California dentro de poco, en donde nos veremos y arreglaremos el pasado. Me asombra que dada su frágil condición aún esté activo, dando conferencias, enseñando, asistiendo a reuniones budistas. Hace años pensé que una vez superada su fase bohemia se establecería con éxito en el mundo de la publicidad. Pero se mantuvo en su línea de poeta y defensor "de mis dos maestros, Kerouac y Burroughs". Hay algo curiosamente desinteresado en la promoción que hace de sus dos amigos. Ya que yo no admiraba de modo especial la obra de ninguno de estos dos, tendía a ignorar a todo el grupo, excepto a Paul Bowles, cuya única conexión con ellos era la geografía: Tánger en los años cincuenta.
GORE VIDAL, Una memoria, Anaya & Mario Muchnik, Madrid, 1996, traducción de Richard Guggenheimer, págs. 253 y 254.
Beauvoir sobre TS Eliot
Querido. Por una vez al menos estoy de acuerdo con casi todo lo que dices en tu carta. No es frecuente que tengas tan buen gusto y tanto sentido común. Desde luego, T. S. Eliot es un sabio aburrido y un falsario, además de ser profundamente reaccionario.
SIMONE DE BEAUVOIR, carta enviada en febrero de 1952 a Nelson Algren, recogida en Cartas a Nelson Algren, Lumen, Barcelona, 1997, traducción de Miguel Martínez-Lage, pág. 542
Bolaño sobre García Márquez
No me siento heredero del boom de ninguna manera. Aunque me estuviera muriendo de hambre no aceptaría ni la más mínima limosna del boom, aunque hay escritores que releo a menudo como Cortázar o Bioy. La herencia del boom da miedo. Por ejemplo, ¿quiénes son los herederos oficiales de García Márquez?, pues Isabel Allende, Laura Restrepo, Luis Sepúlveda y algún otro. A mí García Márquez cada día me resulta más semejante a Santos Chocano o a Lugones.
ROBERTO BOLAÑO, recogido por Jorge Herralde en Para Roberto Bolaño, Villegas Ediciones, Bogotá, 2005, pág. 95.
Los Goncourt sobre Voltaire
Una gran discusión se inicia sobre Voltaire. Los dos, solos, separando al escritor del polemista, de sus actos y de su influencia social y política, cuestionamos su valor literario, nos atrevemos a sumarnos a la opinión de Trublet: “Es la perfección de la mediocridad.” Y la definimos de este modo: “¡Un periodista, nada más!” ¿Su historia? No es sino la convención y la mentira de la vieja historia, muerta por la ciencia y la conciencia del siglo XIX. Thiers desciende de él y lo releva. ¿Su ciencia, sus hipótesis? Objeto de risa para los sabios contemporáneos. ¿Pero, qué es lo que queda? ¿Su teatro? ¿Candido? Es La Fontaine en prosa y Rabelais castrado. Y junto a eso, el cuento del futuro, el Neveu de Rameau.
EDMOND y JULES DE GONCOURT, fragmento del Diario de 28 de marzo de 1863, traducción de Armando Pinto, recogido en la página web Revista Crítica (AQUÍ)
Chacel sobre Umbral
NOTA:
Esta respuesta de Chacel viene motivada por lo que escribió Umbral AQUÍ
Tengo el derecho a que me critiquen, pero Umbral dice una ordinariez y una estupidez asquerosa e imbécil, como que yo pretendía seducir a una señorita. Hay que ser un tío cretino, un verdadero imbécil, para decir una cosa así. No comprendo por qué una cochinada de ese género; que dijera que no le gusta mi literatura, qué le vamos a hacer. Eso es de un hortera, de esas personas secundarias de la literatura y no es cosa de un intelectual.
ROSA CHACEL, recogido por Aurelio Martín en Rosa Chacel critica con dureza a Umbral, El País, 12 de marzo de 1994. Toda la noticia AQUÍ
Reig sobre Javier Marías
Siendo aburrido, Javier Marías no se parecía gran cosa a Juan Benet: los de Marías eran tostones de fabricación casera, casi artesanal, a menudo incluso legibles. Sin embargo, consiguió que los mandarines se libraran de esa posición incómoda (o brete) en la que ellos mismos se habían colocado al proclamar la poderosa influencia de Benet.
En agradecimiento, decidieron otorgar a Javier la etiqueta de "gran novelista".
El joven Marías se envalentonó. Cada año escribía ladrillos más contundentes, en varios tomos de trescientas páginas, fárragos perifrásticos llenos de digresiones, circunloquios y etimologías improvisadas.
RAFAEL REIG, Manual de literatura para caníbales, Debate, 2006, Barcelona, pág. 295.
Capote sobre Dylan
Siempre he pensado que Dylan era un farsante. Desde luego no es un muchachito que canta canciones líricas. Es un oportunista que quiere hacer carrera y sabe muy bien dónde va. Además, es un hipócrita. Nunca he comprendido por qué le gusta a la gente. No sabe cantar.
TRUMAN CAPOTE, recogido por Jordi Sierra i Fabra y Jordi Bianciotto en Bob Dylan, Ediciones Folio, 2005, pág. 113.
Bernhard sobre Shakespeare, Molière y Lope de Vega
El señor Peymann, como usted sabe, sufre de la incurable enfermedad de los clásicos, que, como también sabe usted, en los últimos meses se ha vuelto maligna y galopante; y ya veo que este señor no dejará de llevar a la escena hasta que se muera todos esos insoportables, primitivos y ordinarios autores clásicos ingleses, franceses y españoles conocidos y temidos bajo los nombres de Shakespeare, Molière, Lope de Vega, etcétera, y que desgraciadamente son indestructibles en su primitivismo, vulgaridad e inconsistencia.
En mi opinión, estos escritores de dramones han envenenado los teatros de toda Europa e incluso del mundo entero hasta los cimientos y por tiempo indefinido, y por desgracia no se podrán sanear nunca más de la plaga clásica. Chernobil, ese esperpento soviético-ortodoxo, no es nada comparado con una de esas piezas de Shakespeare que explotan cada día, al menos una vez, en cualquier parte del mundo; una Tempestad shakespeariana causa más daño a Europa que 10 catástrofes del tipo de la de Chernobil o incluso de Basilea, créame. Shakespeare, él solo, ha contaminado y destruido el mundo teatral por siglos, por no decir eternidades, ¡créame! Y el señor Peymann nos cuenta que en marzo pone en escena Tartufo, por cierto una de las obras de teatro más tontas que jamás se han escrito y sacado a un escenario, créame, yo sé lo maravilloso que resulta cuando se saca un vaso de cerveza al escenario, créame, pero jamás una obra dramática.
THOMAS BERNHARD, Mi "Feliz Austria", El País, 19 de febrero de 1989, traducción de Genoveva Dieterich. Todo el artículo AQUÍ
Pavese sobre Stendhal y Hemingway
Stendhal-Hemingway. No narran el mundo, la sociedad, no dan la sensación de acceder a una amplia realidad, al interpretar selectivamente, a voluntad, como Balzac, como Tolstói, como etcétera. Tienen una constante de tensión humana que se resuelve en situaciones sensorio-ambientales expresadas con absoluta inmediatez. Otras no se podrían expresar como lo hacen los susodichos. Sobre esta constante han edificado una ideología, que es, en resumidas cuentas, su oficio de narradores: la energía, la claridad, la no-literatura.
Flaubert elegía un ambiente; ellos no.
Dostoievski construía una mundo dialéctico; ellos no.
Faulkner estiliza atmósferas y mitologiza; ellos no.
Lawrence indagaba una esfera cósmica y la enseñaba; ellos no.
Son los típicos narradores en primera persona.
CESARE PAVESE, El oficio de vivir, El País, Madrid, 2003, traducción de Ángel Crespo, págs. 399 y 400.
Naipaul sobre Baroja, Borges, Forster, Dickens y Rushdie
Hombre altanero e independiente, celoso de su intimidad, hiriente casi siempre por la sinceridad de sus declaraciones y precedido en cualquier lugar que visita por su fama de misántropo, ha "cultivado" a lo largo de su vida serias enemistades en el siempre susceptible panorama literario mundial, donde se ha despachado a gusto contra la tibieza moral o la dudosa calidad artística de grandes autores consagrados, sin omitir en ningún momento los nombres propios de aquéllos a los que denigra por no comulgar con sus ideas o, simplemente, por considerar que su obra no está a la altura de la fama de que gozan. Así, v. gr., de Charles Dickens afirmó que "murió por autoparodiarse"; de Pío Baroja sostuvo que era un novelista pésimo (al mismo ínfimo nivel -siempre según su opinión- que el resto de la literatura escrita en lengua española, de la que sólo salvó la producción de los autores del Siglo de Oro), y añadió que su Zalacaín el aventurero "es una auténtica tontería"; al poeta y narrador argentino Jorge Luis Borges lo censuró por su "anglofilia pobre", por su falta de profundidad y por su "poesía de escape", y llegó a afirmar acerca del conjunto de su obra que "ensalza el pasado con falsedades, un pasado heroico que no es heroico"; y a Edward Morgan Forster, famoso por haber analizado en su obra A passage to India (1924) las relaciones entre los británicos residentes en la India y los naturales del vasto subcontinente asiático, lo tachó de "homosexual desagradable", responsable de haber escrito "auténtica basura" y de haberse aprovechado de la indefensión y vulnerabilidad de los indios, de los que no sabía nada que no estuviera relacionado con "los jovencitos a los que deseaba seducir". Respecto a Salman Rushdie y la conmoción causada en el mundo islámico por la aparición de sus Versos satánicos, despreció el alcance literario del autor asegurando que no tenía tiempo para leer sus novelas, al tiempo que calificaba la fatwa dictada contra Rushdie por el ayatollah Jomeini como "una forma extrema de crítica literaria".
J. R. FERNÁNDEZ DE CANO, Naipaul, Vidiadhar Surajprasad, La web de las biografías (AQUÍ)
Bryce Echenique sobre el "boom" latinoamericano
SILVINA FRIERA: ¿Por qué usted no formó parte del boom de la literatura latinoamericana?
ALFREDO BRYCE ECHENIQUE: Yo me he sentido siempre muy marginal de todo, soy lo que se llama un escritor de frontera, como Proust, que se mueve entre un mundo judío y católico. Siempre he estado, como dicen los franceses, “entre dos sillas con el culo en el suelo” (risas). Yo era muy incómodo, no me dejaba incluir o clasificar fácilmente.
SILVINA FRIERA: ¿Qué es lo que incomodaba de su literatura?
ALFREDO BRYCE ECHENIQUE: El humor, porque la literatura del boom era muy seria, muy grave. Cortázar, que es como mi hermano mayor, escribió que cuando un latinoamericano se hacía escritor se volvía serio. No había ni una gota de humor en Carpentier, en Asturias, en Rulfo, en Vargas Llosa. Además, consideraban que el humor podía ser reaccionario porque al reírse no se veía bien la realidad. Fijate la gravedad de los títulos de los escritores del boom: Cien años de soledad, El otoño del patriarca, El siglo de las luces... ¡qué aburridos! Tito Monterroso, que fue un maestro de la ironía, participó del proyecto que armaron los escritores del boom para hacer varias novelas sobre cada uno de los dictadores, pero Monterroso, mientras investigaba, descubrió que la mamá del dictador guatemalteco era alcohólica y el papá le pegaba, y me acuerdo de que Tito me dijo que prefería no escribir sobre el dictador porque le estaba entrando una ternura por el personaje...
ALFREDO BRYCE ECHENIQUE: “La novela es acto de rebeldía contra el destino”, entrevista de Silvina Friera publicada el 16 de abril de 2005 en Página/12. Toda la entrevista AQUÍ
D'Ors sobre Dickens
Cuando empezó a popularizarse la tricromía, las gentes pensaron que se trataba de una cosa distinta y más noble que el cromo.
...Lo que la tricromía es al cromo, la literatura de Carlos Dickens es a la literatura anecdótica corriente.
EUGENIO D'ORS, El valle de Josafat, Colección Austral, Espasa-Calpe, Buenos Aires, 1946, pág. 152.
Pavese sobre Cummings
diciembre de 1949
El hallazgo de Graves (The common Asphodel) de ampliar a soneto retórico-descriptivo una poesía telegráfica de Cummings, para demostrar cuánta razón tenía de escribir de manera deshuesada e impresionista evitando el cliché enteramente contemplado y previsto en el soneto regular –demuestra una sola cosa: que ni soneto ni poesía futurista debieron ser escritos. En efecto, la poesía de Cummings no es más que un juego sensorial de sensaciones e imágenes (lo demuestra la paráfrasis) que no dice más que un cliché. La poesía debe decir algo y en consecuencia es inútil que viole la lógica y la sintaxis, modos universales del decir. Lo demás es literatura.
CESARE PAVESE, El oficio de vivir, El País, Madrid, 2003, traducción de Ángel Crespo, pág. 458
Heiner Müller sobre Bernhard
Thomas Bernhard es también un funcionario. Escribe como si estuviera empleado por el Estado austríaco para escribir contra Austria […] Lo que el Estado necesita es el escándalo. Un escándalo así cumple una importantísima función de válvula de escape. Desvía la atención de todas las cuestiones que, en realidad, habría que plantear en Austria.
HEINER MÜLLER, fragmento de una entrevista a Der Standard en 1988, recogida por Miguel Sáenz en Thomas Bernhard: Una biografía, Siruela, Madrid, 1996, pág. 194
Paz sobre Sartre
Sartre escribió tratados de filosofía y ensayos de política, libros de crítica y novelas, cuentos y piezas de teatro. Profusión no es excelencia. Sus dones no eran los del artista: con frecuencia se pierde en digresiones y amplificaciones inútiles. Su lenguaje es insistente y repetitivo: el martilleo como argumento. El lector acaba cansado, no convencido. Si su prosa no es memorable, ¿qué decir de sus novelas y cuentos? Escribió relatos admirables pero le faltaba el poder del novelista: la capacidad de crear mundos, ambientes y personajes. El mismo reproche pudo hacerse a sus piezas teatrales; recordamos las ideas de Les Mouches y de Huis-Clos, no a los fantasmas que las exponen. En su búsqueda del hombre concreto Sartre se quedó muchas veces con un puñado de abstracciones. ¿Y su filosofía? Sus contribuciones fueron valiosas pero parciales. Su obra no es un comienzo sino una continuación y, a veces, un comentario de otras. ¿Qué quedaría de ella sin Heidegger?
OCTAVIO PAZ, Memento: Jean-Paul Sartre, Excursiones/ Incursiones, Obras Completas II, Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores, Barcelona, 2000, págs. 434 y 435.
Pound sobre Barnes
No todos se entusiasmaron con El bosque de la noche. Eliot no consiguió convencer a André Gide de que escribiera un prólogo a la traducción francesa; aunque seguramente no la había leído, se mostró reacio a comprometerse por una escritora que apenas conocía. A Ezra Pound no le gustó la novela de Djuna; le parecía un "embrollo"; comentó a Natalie Barney que creía que era mejor Ladies Almanack. Al despreciar la novela de Djuna desacreditaba a Eliot como crítico. Pound escribió una vez unos versos jocosos sobre Djuna en una carta a F. V. Morley, el colega de Eliot:
Había una vez una dama llamada Djuna
que escribía casi como un mono. Su
prosa hinchada no tenía pies ni cabeza;
ojalá la Ballena lo descubra pronto.
PHILLIP HERRING, Djuna Barnes, Circe, Barcelona, 1997, traducción de Ángela Pérez, pág. 238
Gil de Biedma sobre Jiménez
He terminado de leer la Segunda antología de Juan Ramón Jiménez, con vistas a una selección para Seix Barral. He confirmado mi antigua idea de que el primer Juan Ramón es el mejor –increíble descenso (hacia la tontería pura) a partir del Diario de un poeta recién casado; curioso cómo una poesía cuyos principales objetivos son la intensidad y la brevedad se queda en palabrería vana.
JAIME GIL DE BIEDMA, Diarios 1956-1985, Lumen, Barcelona, 2015, pág. 362
Publicado por Neorrabios@ en 8:46
Nin sobre Thomas
El Bosque Lácteo me ha parecido infantil, simple chismorreo de aldea en cancioncillas de guardería, humor de pub, vapores de cerveza, y el propio Dylan Thomas parece un bebé que ha crecido demasiado.
ANAÏS NIN, Diario V (1947-1955), Bruguera, Barcelona, 1981, traducción de Ernestina de Champourcín y Ascensión Tudela, pág. 154
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