Claudel sobre Renan (2)


Renan, extremadamente sucio y mugriento, y las uñas de las manos desmesuradamente largas.


PAUL CLAUDEL, fragmento del 13-14 de agosto de 1913 incluido en Journal I (1904-1932), Cahier III, Éditions Gallimard, 1968, traducción de ChatGPT + Maricrónica, p. 269.

Prokosch sobre Woolf

En el fondo de mi mente tenía ideas contradictorias con respecto a la señora Woolf. Las olas era una novela muy bella (quizá demasiado), pero en ella echaba en falta el calor animal, el humor terrenal, la humana codicia, todo lo que tanto me gustaba en mi adorado Cervantes. Las novelas de Virginia Woolf me recordaban la música de Debussy. Las leía en estado de trance, pero se me escapaban de las manos cuando intentaba recordarlas. Sólo veía un dorado esplendor, como el de aquel polvillo nadando en la luz del sol.

FREDERIC PROKOSCH, Voces. Memorias, Planeta, Barcelona, 1984, traducción de A. B. V., pág. 75

Baroja sobre Malraux


Yo he leído algo de Malraux. Quitando de sus libros la violencia y la elocuencia, no quedará mucho.

Hay escritores de éstos que se suicidan para su público.

La verdad es que los escritores franceses de esta última época de la guerra han quedado bastante mal. Ya, por lo menos, podían haber sostenido el lugar común; pero no han llegado ni a eso.


PÍO BAROJA, Desde la última vuelta del camino II, Planeta, Barcelona, 1970, pág. 717.

Pérez-Reverte sobre Bolaño (2)

 BellGuillermo: Objetivamente, ¿qué piensa de "Los detectives salvajes"?


ARTURO PÉREZ- REVERTE: Objetivamente, me aburrí como una cigala hervida.


ARTURO PÉREZ-REVERTE, 50 tuiteos sobre literatura, página web de Zenda Libros (AQUÍ), 3 de julio de 2016

Savater sobre Sartre

Sartre es un hombre excesivamente de su tiempo y, por tanto, no logra entender casi nada de lo que ocurre a su alrededor: de mayo 68 sacó como lección que los jóvenes se habían cansado del partido comunista francés; años antes, había despachado a Bataille como a "un nuevo místico". Los místicos tienen larga vida y engendran monstruos insospechados; a Sartre se le escapó la lección de mayo, tenía que escapársele porque, diez años antes, tampoco entendió la de Georges Bataille.

FERNANDO SAVATER, Apología del sofista, Taurus, Madrid, 1997, pág. 127

Irving sobre Hemingway

Siempre odié a Hemingway. Incluso de adolescente me daba vergüenza ajena. Por su forma de ser hombre y por su forma de ser escritor. Su prosa simplona. Si uno sólo consigue escribir esas frases tan cortas, ¿por qué no dejar la narrativa y dedicarse como modus vivendi a la publicidad? No creo, en su caso concreto, que su formación como periodista lo haya ayudado. Creía que tenía que seguir con esas frases breves y simples, que no le habrían servido jamás a escritores como Melville, Flaubert, Hardy o Dickens. Gracias a Dios que ellos no tenían inclinación por la prosa simplona y la brevedad. Y la manera que tenía Hemingway de representar la masculinidad siempre me pareció una broma de mal gusto. Al menos para mí, que competí como luchador deportivo durante veinte años y trabajé como entrenador durante otros muchos. Hemingway no era un boxeador, era un amateur. Era un gordinflón y, como escritor, estaba igualmente inflado. Fue el responsable de una tendencia en la literatura estadounidense. Sus imitadores creen que el minimalismo los hace parecer más inteligentes. Como modo de escribir prefiero, obviamente, las frases complicadas o al menos complejas, por la misma razón por la que me gustan los personajes complejos y complicados. Incluso en su mejor novela, que escribió a los veintisiete años, Fiesta, la mayor complejidad de su personaje principal es que no consigue una erección. ¡Ésa es la historia central, y por eso existe la novela! Supongo que para alguien como Hemingway lo que le pasa a un personaje era su mayor pesadilla. Como escritor y como hombre, era un fraude.

JOHN IRVING, entrevistado por Valerie Miles y recogido en John Irving, el outsider, La Nación, 19 de abril de 2013. Toda la entrevista AQUÍ

Salinas sobre los escritores franceses

Hoy Monsieur Salinas ha pasado un día terriblemente literario, en contacto (¡forzoso!) con escritores franceses, que es una especie humana que detesto. He tomado el té en casa de Paul Valéry y esto que es un honor tan codiciado por tantos esnobs de ambos mundos me ha aburrido bastante. No por Valéry mismo, que es un hombre encantador y muy superior a sus admiradores, sino por el ambiente literario. Las gentes tratan a Valéry como a un dios y yo no trato como a un dios a nadie… más que a una diosa, que tú conoces. Valéry ha sido encargado por su Gobierno de dirigir una universidad de Niza, que los franceses han inventado un poco sobre el modelo de Santander, así que he hablado con él de cosas universitarias y nada de poesía. Eso ha hecho más fácil y grata la conversación. Luego he ido a cenar a casa de un matrimonio literario: ella Marcelle Auclair, chica fina, agradable y bien parecida. Él, Jean Prévost, insoportable, con no sé cuánta pedantería encima, entre otra la de la antipatía cultivada. Estaba también el novelista André Chamson, con su mujer, gente grata. Pero te aseguro, mi Katherine, que no me encuentro bien con esta clase de personas. El literato francés se cree sieme un ser elegido, centro de la admiración del mundo y tanto se lo cree que esta convicción se apodera de mí y no los veo como personas, sino como a animales raros en un Zoo; es decir, no me encuentro a nivel humano con ellos. Lo humano en ellos, que existe, claro es, se disimula, se esconde detrás de una serie de convencionalismos, de falsedades mecánicas, de desdoblamientos de vanidad.

PEDRO SALINAS, carta enviada a Katherine Whitmore desde París el 28 de abril de 1933, incluida en Cartas a Katherine Whitmore, Tusquets, Barcelona, 2002, pág. 214

Jiménez sobre D'Ors

Hay algo peor que la cursilería del sentimiento: la de la inteligencia; pues la sensiblería –¡espantosa!– puede, por otra parte; ir con los sentimientos nobles; pero la intelectualería es siempre manifestación de pensamientos bajos.

En España tenemos un vago maestro de intelectualería; es una falsificación catalana más… o menos.


JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, Ideolojía (1897-1957), Anthropos, Barcelona, 1990, pág. 223

Breton sobre Dali

El propio Dalí me dijo en febrero de 1939 –y yo le escuché con la atención suficiente para estar seguro de que hablaba completamente en serio– que el problema fundamental con que se encontraba el mundo actual era racial y que la única solución era que todas las razas blancas se unieran y redujeran a la esclavitud a los pueblos de color. No sé qué puertas abrirá esta declaración a su autor en Italia y los Estados Unidos, los dos países entre los que se mueve, pero sí sé qué puertas le va a cerrar…

ANDRÉ BRETON, recogido por Dawn Ades en Salvador Dalí, ABC, Ediciones Folio, Barcelona, 2004, pág. 129

Unamuno sobre Góngora

[Y ahora, en el número de La Gaceta Literaria, en que los jóvenes culteranos de España rinden un homenaje a Góngora y que acabo de recibir y leer, uno de estos jóvenes, Benjamín Jarnés, en un articulito que se titula culteranamente "Oro trillado y néctar exprimido", nos dice que "Góngora no apela al fuego fatuo de la fantasía, ni a la llama oscilante de la pasión, sino a la perenne luz de la tranquila inteligencia". ¿Y a esto le llaman poesía esos intelectuales? ¿Poesía sin fuego de fantasía ni llama de pasión? ¡Pues que se alimente de pan hecho con ese oro trillado! Y luego añade que Góngora, no tanto se propuso repetir un cuento bello cuanto inventar un bello idioma. Pero ¿es que hay un idioma sin cuento ni belleza de idioma sin belleza de cuento?

Todo este homenaje a Góngora, por las circunstancias en que se ha rendido, por el estado actual de mi pobre patria, me parece un tácito homenaje de servidumbre a la tiranía, un acto servil y en algunos, no en todos, ¡claro!, un acto de pordiosería. Y toda esa poesía que celebran, no es más que mentira. ¡Mentira, mentira, mentira...! El mismo Góngora era un mentiroso. Oíd como empieza sus Soledades el que dijo que "la erudición engaña." Así:

Era del año la estación florida
en que el mentido robador de Europa... 

¡El mentido! ¿El mentido? ¿Por qué se creía obligado a decirnos que el robo de Europa por Júpiter convertido en toro es una mentira? ¿Por qué el erudito culterano se creía obligado a darnos a entender que eran mentiras sus ficciones? Mentiras y no ficciones. Y es que él, el artista culterano, que era clérigo, sacerdote de la Iglesia Católica Apostólica Romana, ¿creía en el Cristo a quien rendía culto público? ¿Es que al consagrar en la sagrada misa no ejercía de culterano también? Me quedo con la fantasía y la pasión del Dante.] 

MIGUEL DE UNAMUNO, San Manuel Bueno, mártir. Cómo se hace una novela, Alianza Editorial, Madrid, 1978, págs. 164-166

Papini sobre Leopardi

Nada hay tan ridículo como los improperios y los denuestos que Leopardi lanza en verso y en prosa, contra la naturaleza. La naturaleza, ante todo, es un nombre abstracto para designar un conjunto de cosas visibles y vivientes y, emprenderla con un concepto o un verbo es más de tontos que de pensadores. Pretender que la naturaleza piense en nosotros, nos tenga que proteger en nuestras ilusiones, y procurar nuestra felicidad, es señal evidente de un residuo de mentalidad teológica, y teleológica. Emprenderla con Dios, si se es creyente, es una blasfemia; emprenderla con la naturaleza, es imbecilidad, ingenuidad, locura.

GIOVANNI PAPINI, Diario, Obras, Tomo V, traducción de Ana María Miniaty, Aguilar, Madrid, 1971, págs. 1101 y 1102

Umbral sobre Lope de Vega

Lope no me interesa mucho porque el teatro de Lope, salvo dos o tres obras (escribió muchísimas, como sabes), son obras de compromiso, de ésas que, como él decía, «en horas veinticuatro pasaban de las musas al teatro». Son obras que no interesan nada, enredos, vodeviles, bobadas para poner en las corralas, en los patios. Salvo Fuenteovejuna y alguna más tiene poco teatro que se salve. Luego, como poeta, en el momento barroco de Quevedo y Góngora, a mí su poesía ágil, ligera, no me interesa mucho, los hallazgos de Lope no me emocionan, y he encontrado pocos que me gusten. Tiene una gran facilidad de versificación, es ligero, es fácil, alegre, vivo, pero es el momento de Quevedo y de Góngora, de una poesía que se estaba renovando y que es la madre de la actual. Esta gente llega en lo metafórico, Quevedo por un lado y Góngora por otro, en el trabajo de la metáfora, a verdaderos hallazgos de los que estamos viviendo todavía, o de los que han vivido hasta el Surrealismo. Junto a eso, lo de Lope, aunque versifique muy bien, sea muy rápido y tenga mucho oído, no le encuentro versos que me paren, que me maravillen.

FRANCISCO UMBRAL, entrevistado por Eduardo Martínez Rico para Umbral: vida, obra y pecados. Conversaciones, Ediciones Foca, Madrid, 2001, edición digital en Lectulandia, págs. 136 y 137

Evtuchenko sobre el realismo socialista

 Miro con piedad a mi colega,
Su novela es un carromato.
Lanzamos un Lunik al espacio
Pero nuestras novelas son en estilo carromato.
Espíritu pegajoso de la rutina
Cuelgas en nuestros salones: carromatos, no cuadros,
Y al asalto de nuestras pantallas,
Suben carromatos rechinando…
Vosotros que admiráis esos carromatos
Tenéis una mente carromato.

EVGUENI EVTUCHENKO, recogido por José Ángel Valente en Diario anónimo(1959-2000), Galaxia Gutenberg / Círculo de  Lectores, Barcelona, 2011, págs. 61 y 62

Canetti sobre Camus

No he buscado la destrucción en Rimbaud; me pareció ridículo cultivar la destrucción como tradición literaria; la encontré en mi tiempo, en mi propia vida; la he sentido, la he visto, la he pesado, la he rechazado. ¿Qué me importa la vanidad de un muchacho de dieciséis años si la Tierra revienta en mil trozos y mis hombres mueren?

ELIAS CANETTI, 
La provincia del hombre, Carnet de notas 1942-1972, Taurus, 1982, traducción de Eustaquio Barjau, 330 págs.

Umbral sobre Cardenal

Ernesto Cardenal posa de Ché apócrifo y bajito para la foto. Demasiado para un hombre que habla de la vocación trapense por la soledad y el silencio. Esperamos que el Comandante Cero sea una proa militar más efectiva contra la dormilona dictadura de Somoza.

—En Santiago han habido muchas personas a escucharme.

Han habido, mis queridos académicos. Un impersonal en plural. Un defecto del castellano catalán y de otras gentes, algo imperdonable en un poeta forjado en la lengua arcaica de España. ¿Los versos de Cardenal? No son buenos. Ni siquiera son los malos versos políticos de los grandes poetas que han hecho política: Neruda, León Felipe, Nicolás Guillén, cualquiera.

FRANCISCO UMBRAL, Ernesto Cardenal, El País, 1 de diciembre de 1978 (AQUÍ)

Arenas sobre Nicolás Guillén

No te embulles ni te guilles, Guillén, ni mucho menos te engalles, porque no tienes agallas. ¡Calla! O como payador de talla entónale una loa a la papaya de Maya Plisezcaya hasta que te salgan callos. Respeta a tu ayo o te parte un rayo, porque el caballo sólo quiere grillos y si te las das de gallo te engrilla, te engulle o te corta el cuello mientras tú aplaudes tu “autodegüello”.

REINALDO ARENAS, El color del verano, Ediciones Universal, Miami, 1991.

Gordimer sobre Coetzee

Coetzee ha escrito algunos libros excelentes, sobre todo los primeros, pero no me gustó nada Desgracia. Creo que es un libro muy reaccionario. Y lamento que no sólo se haya marchado de Sudáfrica sino que haya adquirido la nacionalidad australiana. Es muy triste cuando aquí ha habido tantos escritores que no han tenido más remedio que marcharse.

NADINE GORDIMER: “Mi escritura nunca fue un grito contra el racismo. Eso lo hice con mis acciones”, entrevista de Juan Sardá publicada en Semanario Universidad el 16 de julio de 2014. Toda la entrevista AQUÍ

Cela sobre Hugo

Creo que la literatura debe ser verdad: tiene una apoyatura histórica. Lo que no admito es lo de Victor Hugo, que era hijo del General Hugo, General de Napoleón, Gobernador militar de Segovia durante la ocupación de los franceses, y que escribió después un poema que habla de que el acueducto de Segovia tiene tres filas de arcos, y tiene dos... no es necesario hacer pifias.

CAMILO JOSÉ CELA, entrevista de José Luis Perlado recogida en Diálogos con la cultura, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2002, págs. 248 y 249.

Sánchez-Ostiz sobre Chesterton

LEYENDO al padre Brown: los alardes de fe católica de Chesterton acaban siendo empalagosos, cuando no plenamente estúpidos, pero muy festejados. Exhalan un tufo revenido. Esa necesidad de afirmación agresiva de la propia fe, tan propia de conversos, no invita a compartir nada, al contrario, invita a cerrar la puerta. Creencias antipáticas. Más hoy, que se han convertido en munición política, si es que alguna vez habían dejado de serlo.

MIGUEL SÁNCHEZ-OSTIZ, Vivir de buena gana, Alberdania, Irun, 2011, págs. 25 y 26

Algren sobre Beauvoir (3)

Nelson Algren fue la única persona que aireó públicamente su ira contra las memorias de Beauvoir. América día a día y Los mandarines ya habían puesto a prueba su tolerancia. “Hacer pública una relación existente entre dos personas es destruirla –le dijo a un entrevistador–. Mire, lo grande del amor sexual es que te permite convertirte en ella y a ella convertirse en ti, pero si compartes la relación con todo el mundo que puede permitirse comprar un libro, la reduces; ya no tiene sentido. Es bueno para el negocio editorial, supongo, pero desde luego uno pierde el interés por el otro.”

HAZEL ROWLEY, Sartre y Beauvoir, Lumen, Barcelona, 2006, traducción de Montse Roca, pág. 443