A este respecto he de citar un libro tremendo, Bajo el Sol de Satán, que acaba de publicar Georges Bernanos y que toda la crítica francesa reputa como una obra genial. En este libro hay párrafos espantosos. Se trata de lo que acabo de expresar: del tormento místico de nuestra época. Para una mentalidad clara, despreocupada y amiga del sport, esta novela ha de parecer una úlcera terrible. Yo mismo no he podido sustraerme a la repulsión de este libro. Me ha dado náuseas. No, precisamente, porque se trate allí de un gran motivo religioso a la manera medieval, sino tal vez porque el señor Bernanos no ha sabido tratarlo. ¡Qué magnífico flanco para una gran obra! ¡Dios!… ¡La dicha eterna!… ¡La manera de llegar a ella!… ¡Las fuerzas y direcciones del espíritu!… ¡Las fuerzas y direcciones del cuerpo!… ¡Las lóbregas encrucijadas y los sutiles y perlados crepúsculos del infinito!… Pero el señor Bernanos olvida que estamos en 1926 y no en el año en que murieron Abelardo y Eloísa, ni siquiera en los días de León Bloy. Su profundo anacronismo psicológico le ha perdido, y Bajo el Sol de Satán no podrá lograr abrir la brecha espiritual que necesita nuestra época. A estos muchachos que se han muerto de todos los dolores, de todas las miserias y de todas las tragedias humanas en 1914, no se les podrá tocar el corazón sino mostrándoles otros dados del destino, otras posibilidades de ascensión, más inmediatas, más humanas, más universales, que las posibilidades encuadradas dentro de una sola disciplina religiosa, ésta o aquélla. El rostro de Satán habría que buscarlo fuera de la iconografía católica; las llagas habría que buscarlas en una cintura que no fuese la del abate Donissants.
Estos mozos de ahora han visto ya a Satán en las trincheras y a los santos penitentes en la Cruz Roja.
Señor, León Daudet ¡Voto por el gran espíritu católico de usted! Pero permítame tomar mi sombrero y alejarme sin ruido del templo, antes de darme cuenta de que el nuevo cura de Ars, de M. Bernanos, ha fallecido de martirio, en la sombra propicia del confesionario.
¡Mi generación pide otra disciplina de la vida!…
CÉSAR VALLEJO, fragmento de París renuncia a ser centro del mundo, artículo publicado en Mundial, n.º 320, Lima, 28 de julio de 1926, y recogido en Prosas, Linkgua Historia, Red Ediciones, 2013, págs. 25 y 26.