Mostrando entradas con la etiqueta Nabokov Vladimir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nabokov Vladimir. Mostrar todas las entradas

Nabokov sobre Cervantes

No nos engañemos. Cervantes no es un topógrafo. El bamboleante telón de fondo del Quijote es de ficción, y de una ficción, además, bastante deficiente. Con estas ventas absurdas llenas de personajes trasnochados de los libros de cuentos italianos y esos montes absurdos infestados de poetastros dolientes de amor y disfrazados de pastores de la Arcadia, el cuadro que Cervantes pinta del país viene a ser tan representativo y típico de la España del siglo XVII como Santa Claus es representativo y típico del Polo Norte en el siglo XX. No sólo eso, sino que Cervantes parece tener un conocimiento de España tan escaso como el que tenía Gógol de la Rusia central.

.

.

VLADIMIR NABOKOV, Curso sobre El Quijote, Ediciones B, Barcelona, 2004, págs. 16 y 17

Nabokov sobre varios

Si bien es cierto que no logró celebridad mundial hasta los cincuenta y seis años con la absurdamente escandalosa publicación de Lolita, Nabokov estuvo siempre persuadido de su talento. Al disculparse por su torpeza oral, aprovechó para dictaminar: "Pienso como un genio, escribo como un autor distinguido y hablo como un niño". Le molestaba enormemente que le atribuyeran influencias, fueran de Joyce, Kafka o Proust, pero sobre todo de Dostoyevski, al que detestaba, considerándolo "un sensacionalista barato, torpe y vulgar". En realidad detestaba a casi todos los escritores, Mann y Faulkner, Conrad y Lorca, Lawrence y Pound, Camus y Sartre, Balzac y Forster. Toleraba a Henry James, a Conan Doyle y a HG Wells. De Joyce admiraba el Ulises, pero juzgaba el Finnegans Wake "literatura regional", de la que asimismo abominaba en términos generales. Salvaba el Petersburgo de su compatriota Biely, la primera mitad de En busca del tiempo perdido, Pushkin y Shakespeare, poco más. El Quijote no lo entendió, y pese a estar él en su contra acabó emocionándolo. Pero por encima de todo aborrecía a cuatro doctores -"el doctor Freud, el doctor Zhivago, el doctor Schweitzer y el doctor Castro de Cuba"-, sobre todo al primero, una de sus bestias negras al que solía llamar "el matasanos vienés" y cuyas teorías consideraba medievales y equiparables con la astrología y la quiromancia. Sus manías y antipatías, no obstante, llegaban mucho más lejos: odiaba el jazz, los toros, las máscaras folklóricas primitivas, la música ambiental, las piscinas, los camiones, los transistores, el bidet, los insecticidas, los yates, el circo, los gamberros, los night-clubs y el rugido de las motocicletas, por mencionar sólo unos pocos ejemplos. . . JAVIER MARÍAS, Vidas escritas, Suma de Letras, Madrid, 2002, págs. 144 y 145

Nabokov sobre Cervantes

Aunque redujéramos a Shakespeare a sus comedias, Cervantes seguiría yendo a la zaga. Del Rey Lear, el Quijote sólo puede ser escudero. Lo único en que Cervantes y Shakespeare son iguales es en influencia, en difusión espiritual: estoy pensando en la larga sombra arrojada sobre la posteridad receptiva por una imagen creada que puede seguir viviendo con independencia del propio libro. Las obras de Shakespeare, sin embargo, seguirán viviendo aparte de la sombra que proyecten.

VLADIMIR NABOKOV, Curso sobre el Quijote, Ediciones B, Barcelona, 2004, pág. 22
Publicado por Neorrabios@ en 8:35

Nabokov sobre Brecht, Faulkner, Camus, Pound y D. H. Lawrence

HERBERT GOLD: ¿Lee a algún escritor contemporáneo con placer? VLADIMIR NABOKOV: A muchos de ellos, pero prefiero no decir sus nombres. El placer anónimo no ofende a nadie. HERBERT GOLD: ¿Hay alguno que le disguste especialmente? VLADIMIR NABOKOV: No. Hay muchos autores reconocidos que simplemente no existen para mí. Sus nombres están grabados sobre tumbas vacías, sus libros son simples, insignificantes de acuerdo a mi gusto literario. Brecht, Faulkner, Camus –y muchos otros–, no significan absolutamente nada para mí y me veo obligado a atenuar sospechas de conspiración contra mi cerebro cuando veo que los críticos y colegas escritores aceptan como gran literatura las copulaciones de Lady Chatterley o las sandeces pretenciosas de Mr. Pound que en realidad son una impostura total. Noté que en algunos hogares, sustituyó al Dr. Schweitzer. VLADIMIR NABOKOV, entrevista publicada en The Paris Review (Summer-Fall 1967 No. 41), extraída de la página de Yomar González Nada del mundo real, traducción del propio Yomar González. Toda la entrevista AQUÍ

Nabokov sobre Forster

HERBERT GOLD: E.M. Forster dice que a veces sus personajes más importantes toman el mando y deciden el desarrollo de sus novelas. ¿En algún momento esto ha representado un problema o se siente completamente al mando?
VLADIMIR NABOKOV: Mi conocimiento de la obra del señor Forster se limita a una novela que no me gusta. De todos modos, no fue él quien creó este pequeño y poco serio tópico de personajes que se le escapan a uno de las manos. Es tan antiguo como el uso de plumas de ave para escribir. Uno llega a compadecer a esa gente suya que se intenta escapar de una excursión a India o adonde sea que los lleve. Mis personajes son esclavos de galera.

VLADIMIR NABOKOV, entrevista publicada en The Paris Review (Summer-Fall 1967 No. 41), extraída de la página de Yomar González Nada del mundo real, traducción del propio Yomar González. Toda la entrevista AQUÍ
.

Pamuk sobre Hugo


En cuanto crecí un poco, comenzó a desagradarme esa voz pomposa, rimbombante, presuntuosa y artificial de Hugo. Reaccioné negativamente a cómo en su novela histórica Quatre-vingt Treize describía durante páginas un cañón que se había soltado de sus maromas moviéndose a izquierda y derecha en un barco atrapado por una tormenta. En una de sus cartas, Nabokov, para denostar a Faulkner, demuestra con un ejemplo cruel cómo ha influido Hugo en este último («El hombre miró la horca, la horca miró al hombre»). Lo que más me ha interesado siempre de la vida de Hugo, y más me ha inquietado, ha sido su uso emotivo (¡en el mal sentido de esta palabra romántica!) de la retórica y la dramatización para crear un efecto de grandeza. A la pasión por la grandeza de Hugo le debemos algo de la idea del «gran autor junto al pueblo y la verdad», combativo y políticamente comprometido que tanto ha influido no sólo en los intelectuales franceses, de Émile Zola a Sartre, sino en toda la literatura universal. El hecho de que fuera consciente de su propia pasión por la grandeza, de que la consiguiera, lo convirtió en un símbolo viviente, o peor, en un monumento a sí mismo. Ese ser demasiado consciente de sí mismo al hacer un gesto moral o político ha provocado que sobre Hugo cayera una sombra de artificialidad que inquieta. En cierto lugar, intentando comprender «la genialidad de Shakespeare», él mismo dice que el mayor peligro de la grandeza es la falsedad.


ORHAN PAMUK, Otros colores, Random House, 2008, traducción de Rafael Carpintero.

Rand sobre Faulkner y Nabokov


ALVIN TOFFLER: ¿Cuál es su valoración de la literatura contemporánea en general?
AYN RAND: Filosóficamente, inmoral. Estéticamente, aburrida. Es degenerada, se dedica exclusivamente a estudiar la depravación. No hay nada más aburrido que la depravación.

ALVIN TOFFLER: ¿Hay algún novelista que admires?
AYN RAND: Sí, Victor Hugo.

ALVIN TOFFLER: ¿Algún novelista moderno?
AYN RAND: No hay nadie a quien admire entre los llamados escritores serios. Prefiero la literatura popular actual, que recuerda al romanticismo. De ella, mi escritor favorito es Mickey Spillane.

ALVIN TOFFLER: ¿Por qué te gusta él?
AYN RAND: Porque es ante todo un moralista. De manera primitiva, en forma de novela policiaca, presenta el conflicto entre el bien y el mal, el blanco y el negro. No muestra ninguna mezcla gris repulsiva en la que hay canallas indistintos de ambos lados. Presenta un conflicto irreconciliable. Como escritor, es brillante en el aspecto de la literatura que considero más importante: la trama.

ALVIN TOFFLER: ¿Qué opinas de Faulkner?
AYN RAND: No opino mucho. Buen estilista, pero prácticamente ilegible en su contenido: he leído muy poco de su obra.

ALVIN TOFFLER: ¿Qué pasa con Nabokov?
AYN RAND: Solo leí uno y medio de sus libros; el del medio fue Lolita, que no pude terminar. Brillante en su estilo, escribe muy bellamente, pero sus temas, su sentido de la vida y su visión del hombre son tan repulsivos que ningún nivel de habilidad artística puede justificarlos.


AYN RAND, entrevista de Alvin Toffler para Play Boy, marzo 1964, extraído de la página Morte Súbita, traducción de Google Translate + Mary Crónica. Toda la entrevista AQUÍ