El creador de la Épica Social Americana en el continente soy yo, Hernán Díaz Arrieta. No lo afirmo porque me acose el delirio de grandezas, no lo afirmo por oficio y artesanía, lo afirmo porque así defiendo mi pan con mi trabajo. Y la epopeya americana construida por mujer popular, la escribió Winett de Rokha. Exactamente, y, toda otra cosa es mentira y bluff, como es mentira y bluff la poesía "social" de Neruda, su cómplice académico, que produce poesía universal, porque produce títulos universales, y universalidad a máquina. Soy demasiado experimentado, vivido y sufrido para la vanidad, pero sí tengo orgullo. El orgullo enorme de ser un intelectual honrado, con buenas y malas costumbres de hombre, el orgullo de ser un varón popular de Chile, el orgullo de haber dado a la República 7 hijos y 30 libros, "Alone", y el orgullo del recuerdo inmortal de Winétt, mi gran inspiradora.
Ustedes acusan a Neruda de comerciar con su nombre, con sus conchas, con su arte, con sus libros o comprados o plagiados. Bien. Pero ustedes y sólo ustedes son los responsables de tal conducta infamante, porque cuando usted, "Alone", después de haberle prestado a Neruda los doscientos pesos que, según usted, el bardo no canceló, usted le elogió "INCONDICIONALMENTE" el libro apenas de séptimo orden y le conoció elaborando mensajes "crepuscularios" en mi oficina, porque yo se lo presenté a usted, "Alone", en 1922, Ud. alentó la mistificación nerudiano-neroniana de Neruda, porque él fue y es de ustedes y yo lo combato como antaño.
Yo le estimo bastante a Ud. el que encuentre que soy el mismo que era; solamente que no es menester fijarse mucho a fin de constatar que el becerro padre no es el toro padre entre padres, en el cual todas las cosas estarán más desarrolladas, ¿no le parece?; sí; no he cambiado ni de sexo ni de genio, es decir, de carácter, de personalidad, de coraje e ímpetu, "de cojones", buen "Alone", como diría el español puro he crecido en estilo y categoría, ¡desarrollándome en espirales! Pero mi actitud está en relación con mis posibilidades, no como en otros. Dice la gente, oh! huesudo y eclesiástico Tartufo, que una gran señora de provincia, comadre de sus comadres, decía: "ayer me encontré con la Julia y con la Concha, (diminutivo de Concepción) y me asombré de vera la Julia tan chica, con la Concha tan grande!..."
Usted dice que no me leen y se equivoca medio a medio: me leen bastante, "Alone"; pero me leen los que están de acuerdo con mi poesía dolorosa, épica, corajuda y volcánico insular oceánica como Chile, me leen los que pueden leerme; me leen aquellos y aquellas que requieren lo heroico social de mis cantos de macho.
Se lo juro, "Alone", no busco el éxito y me repugnaría desfilar como un mono nacional, besado, aclamado, condecorado, premiado, manoseado; no; mi corazón se opone a eso, "Alone", en cambio recibe, agradecido, su rencor infantil de persona muy nerviosa, porque, ¿podría ser de otra manera?; no me parece, Díaz Arrieta; porque los dos somos distintos tanto y cuanto lo son los términos antagónicos de la dialéctica, los contradictorios, y si usted me leyese complaciéndose en leerme, yo no habría logrado lo buscado, peleando con mi destino cuarenta años tan largos y tan anchos como mi coraje.
Yo escribo para todos, pero no todos poseen la dimensión heroica de lo que yo escribo para todos: para el pueblo.
Yo se positivamente que toda la obra de Pablo Neruda, íntegra, encarna la más tremenda mistificación de los últimos tiempos; no da "los caracteres típicos en las circunstancias típicas", no encuentra la forma exacta, justa, social, popular, realista, a las premisas sociales del contenido y encaja lo contemporáneo en lo arcaico, no entiende el lenguaje del pueblo y fabrica con consignas un vocabulario de impostor; rebaja la categoría universal a lo anecdótico; hace en renglones cortos lo que hizo en renglones largos, crónicas de periódico asonantadas y practica la infamia de Lope: "el pueblo es necio y, como es necio es justo, hablarle en necio para darle gusto", y se "produce" incondicionales en este instante, aún entre los enemigos del pueblo, enemigos de Chile, enemigos del mundo democrático, adula y saluda con intención aviesa a equivocados, como Ud., "Alone", pero equivocados feroces, porque astutamente viven y están colgados de la parte trasera de la clase burguesa, como un náufrago de la cola de una vaca; o azuza a personas escandalosas como Raúl González Tuñón, por ejemplo, a difamar, calumniar, denostar cobardemente a aquellos que él sabe que valen más que él, negándoles tribuna o por intimidación o por soborno.
Es la maña mañosa de la mañosería.
Y bien, "Alone", Neruda no es el partido de los trabajadores, porque el partido de los trabajadores es una entidad respetable y Neruda, su desprestigiador, no es una entidad respetable; es una entidad despreciable; ¿le parece a usted, "Alone", que un gran partido de gente sufriente y heroica se refleje exactamente en este hombrote adiposo y millonario, en este ídolo de alfarería y mercado, en este fetiche gordinflón, que posa en Divo de zarzuela y por el cual sollozan las cocotas toxicómanas y los bellos efebos de Pompeya?...
No.
Aquello de que aportó su prestigio a la respetabilísima bandera de clase de la clase obrera es discutible y aun ya no es discutible, es grotesco: aportó su oportunismo y su conducta de bohemio, aportó su clan de trasnochadores y vivillos, aportó sus caracoles y sus mascarones y la corrupción intelectualoide más profunda, y de los que me ocupo únicamente porque usted, "Alone", me ofendio comparándome con el aeda condecorado.
Y amarillo.
La oligarquía chilena, esclava, rendida a Yanquilandia, desciende de mercaderes y, filibusteros. Especulador con la amistad, el comerciante Pablo Neruda, admirable en retratarse con amigos famosos, es famoso, porque son famosos sus amigos, pero su fama no es inferior a su obra, como en los grandes poetas, no, su fama es superior a su obra, como en los pobres poetas que se mantienen por el amanuense, el corresponsal, el fiel sirviente y el empresario de banquetes. Lo cual explica la concurrencia de personalidades literarias a la gran pantomima vitivinícola del "artista" multimillonario, a quien destino Ud. su responso feroz de "El Mercurio", peleándose de compadre a compadre.
PABLO DE ROKHA, fragmento de Bastiones de Ganímedes, Neruda y Yo, Editorial Multitud, Santiago de Chile, 1955, vía página de Neruda de la Universidad de Chile (AQUÍ)