Con Joyce estás sintiendo siempre su habilidad, se te impone su pericia como escritor y estás notando todo el rato que es él, el propio Joyce, el que está detrás de todo. Eso me recuerda cuando hablo con algunos franceses. Siempre tengo la impresión de que me están diciendo: “Mira qué inteligente soy”.
No eres tú el que tienes que ser inteligente; es el libro el que tiene que serlo.
Cuando estás leyendo y el lector siente que el autor le está diciendo: “Mira, mira lo que hago, mira lo difícil que es resolver esto y lo bien que lo resuelvo...”. No sólo el libro no funciona, sino que creo que se cae en un problema de mal gusto.
ANTONIO LOBO ANTUNES, en Conversaciones con Antonio Lobo Antunes, de María Luisa Blanco Lledo, Siruela, Madrid, 2001