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Bioy Casares sobre Sabato

Un día me trajo (ya estaba viviendo yo en la calle Santa Fe, donde ahora vive Alicia Jurado) el manuscrito del Túnel "para que se lo corrigiera". Me pregunto por qué en el trato de escritores hay tantos malentendidos ¿por falsas modestias? ¿por una vanidad que siempre merodea, como un chacal hambriento? Lo cierto es que leí con lápiz colorado el librito y, según mi costumbre (en ese tiempo corregía las traducciones de El séptimo círculo y de La puerta de marfil), lo corregí casi todas las veces que fue necesario. Cuando Sabato vino a retirar su novela, comprendí mi error. Él venía dispuesto a recibir elogios por un gran libro; yo le devolví un librito, plagado de errores de composición, que no podían corregirse (como esa patética imitación de Huxley, la discusión sobre las novelas policiales que interrumpía el relato) y páginas garabateadas de elementales correcciones en rojo: correcciones de palabras, como constatar, de sintaxis, etcétera. Nuestra amistad, que nunca fue del todo espontánea, empezó a deteriorarse.

ADOLFO BIOY CASARES, Descanso de caminantes, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2001, pág. 131.

Borges y Bioy Casares sobre Unamuno

Viernes, 19 de junio. Come en casa de Borges. Leemos poemas de Unamuno, sobre quien dará una conferencia (Unamuno, poeta). BORGES: "¿Y si les digo que después de leer los poemas de Unamuno he resuelto hablar sobre cualquier otro?". BIOY: "Qué torpeza, que fealdad idiomática. Para lograr una rima llega a cualquier sacrificio. En uno de sus mejores poemas dice eterno nido porque necesitaba la rima. A veces no se sabe cuál es el ripio. Si en una línea escribe silla, en otra pone cilla. Nunca fluye con naturalidad". BORGES: "¿Quién será tan torpe? En otros idiomas no conozco poetas tan torpes". BIOY: "Quizá, en sus versos, Güiraldes. Uno se pregunta: ¿Por qué se ponen a escribir, si les cuesta tanto? Hace mal leer esto: uno se siente en un mundo en que el defecto y la chapucería son la norma, lo único posible. Uno teme el contagio, lo descubre en uno, la facilidad y la belleza parecen inalcanzables, sobrevienen el abatimiento y uno correría a suicidarse. Hoy leí Weir of Hermiston". BORGES: "Bueno, Stevenson, qué diferencia". BIOY: "También los Machado, Darío, López Velarde, Lugones, Banchs... ¡Qué diferencia!". BORGES: "Ahora que me comprometí, mejor seguir adelante. Hablaré de la poesía intelectual. La idea de que se la podía oponer al modernismo me atrajo. De todas maneras, aunque lo elogie, la tibieza aparecerá". ADOLFO BIOY CASARES, Borges, Destino, Barcelona, 2006, págs. 1034-1035

Lobo Antunes sobre Borges y Pessoa

Su primera debilidad es Cortázar, al que conoció en París y a quien define como "un hombre encantador". Si se le dice con cierta sorpresa que, al menos temáticamente, el autor de Rayuela está en las antípodas de su literatura, Antunes se entusiasma: "Pero un escritor es antes que nada un tono y Cortázar tiene ese tono completamente personal que a mí me fascina. Disfruto muchísimo leyéndolo. Pero no sólo a él: también me gustan Bioy, Sabato, Silvina Ocampo".

La ausencia de Borges en la lista tiene su razón de ser. "¿Borges? No sé si es que a mí no me gusta o si yo no le gusto a él como lector. Es antes que nada una cuestión de temperamento. No me gusta Borges como tampoco me gusta un poeta tan reverenciado como Pessoa. No me conmueven. Los dos son grandes escritores, no hay la menor duda, pero no pertenecen a mi tradición. Si ponemos a Bioy al lado de Borges, no tengo la menor duda de a quién elijo."

ANTONIO LOBO ANTUNES, Cortázar sí, Borges no, suplemento de cultura de La Nación, 29 de septiembre de 1999. Toda la noticia AQUÍ

Borges y Bioy Casares sobre Juan Ramón Jiménez y Gabriela Mistral

Jueves, 25 de octubre [de 1956]. Borges me dice: "Le dieron el Premio Nobel a Juan Ramón Jiménez". BIOY: "Qué vergüenza...". BORGES: "...para Estocolmo. Primero a Gabriela, ahora a Juan Ramón. Son mejores para inventar la dinamita, que para dar premios". BIOY: "De cualquier modo, Juan Ramón es mucho mejor que Gabriela Mistral. Los malos poemas de Juan Ramón son malos; pero los mejores son bastante buenos. Gabriela Mistral no ha escrito ningún poema bastante bueno. ¿Te acordás del artículo que íbamos a escribir sobre Juan Ramón? Tendría unas erratas: en una línea el nombre aparecería como Juan Jabón, en otra como Juan Jamón, en otra como Juan Ratón. Al final se desenmascaraba la conspiración y, en la última línea, de desagravio, se lo llamaba Juan Jarrón".

Sábado, 27 de octubre. [...] Hablamos del Premio Nobel. Borges está hoy mejor inclinado hacia Juan Ramón Jiménez: "Qué bien lo que dijo: "El Premio Nobel me llena de tristeza. Mi mujer está muy enferma". Qué bien que dijera una frase llana: "me llena de tristeza". Todo se hubiera ido al diablo si hubiera procedido como escritor y si hubiera dicho "me puebla de tristezas" o algo así". Borges recuerda que hablaba mal de casi todos sus compatriotas: "Decía: "No se podía visitar a Pérez de Ayala. Tenía la casa adornada con jamones y chorizos", o: "No se podía visitar a Azorín. Tenía en la mesa de luz un cenicero con un Quijote de metal, de cincuenta centímetros de alto", o: "En casa de Antonio Machado no pude sentarme en la silla que éste me ofrecía porque en ella había quedado olvidado, de varios días probablemente, un huevo frito". Hoy murió Zenobia, la mujer de Jiménez.


ADOLFO BIOY CASARES, Borges, Destino, Barcelona, 2006, págs. 232 y 234.

Borges sobre Neruda


Miércoles, 5 de junio de 1963. […] BORGES: “¿No habrá franceses que escriban poemas tan insensatos como los de Neruda? ¿Vos creés que allá también habrá santones, como acá? Qué absurda la idea de Heredia, de suponer que de toda la Historia sólo quedarían cuadritos. Ese poema grotesco de Rimbaud sobre el cura, ¿no está bien? (Pausa) Aunque no está muy bien... En cuanto a Baudelaire, todo es tan feo y tan lujoso... Wilde, que no era buen poeta, hacía lo mismo, pero un poco en broma. Poe, que tampoco era buen poeta, se le parecía mucho. Bueno, tal vez Poe sea un poco mejor”. BIOY: “No creo. Todo es demasiado fabricado”.

Leemos a Apollinaire. BORGES: “Es muy casual. Llevado por la rima puede tomar para cualquier rumbo. En sus mejores momentos está muy bien: en "La jolie rousse", en "Cors de chasse" hay versos que uno quisiera repetir. En Neruda no hay versos que uno quisiera repetir. Además, si uno lee a Apollinaire, tiene la impresión de que, por momentos al menos, siente lo que dice y lo dice porque quiere. Neruda no ha de recordar sus propios poemas. Nadie puede recordarlos, y si alguien se los leyera y salteara un verso, Neruda no se daría cuenta... Apollinaire puede ser sentimental. Los franceses no temen ser sentimentales, y lo hacen bien. Escribe sus versos con un poco de descuido, por momentos como si no le importaran mucho. Eso está bien. Los argentinos (y sudamericanos) que lo imitan son más secos: los poemas les resultan muertos. Apollinaire es un poeta que uno puede admirar, pero no respetar mucho”. BIOY: “Y hasta querer un poco”. BORGES: “Neruda cambia de estilo y de tono en un poema, sin darse cuenta. Es un bruto. Empieza bien el poema sobre Walt Whitman porque sin duda le quedó en el oído el ritmo de versos de Whitman que estaría leyendo, pero después llega al disparate y de pronto se le llena de negros el poema, que se convierte en otro: en un poema contra los Estados Unidos. Es un discípulo de Lorca, mucho peor que Lorca. El mejor Lorca es el que escribe poemas andaluces y gitanos. Cuando creyó que podía escribir de todo, cuando escribió los versos libres de Poeta en Nueva York, escribió poemas horribles. Estos poetas, en cierto modo, son muy hábiles. No se les puede acusar de insensatos, porque están jugando a ser insensatos. De todos modos, una barba con mariposas o una barba marinera son ridiculeces bastante feas”. BIOY: “Neruda gusta porque a veces es cursi sin asco. Gusta a gente a quien gusta Pedro Miguel (que es mucho mejor), pero que sabe que Pedro Miguel está desacreditado. Aquí pueden abandonarse al placer de la cursilería, porque viene entre modernidades feas y concretas, que les garante que el poeta no es cursi, sino moderno”. BORGES: “Pero, ¿cómo les gusta? Esa gente ¿nunca leyó un buen poema de Bécquer? ¿Ignora el placer que da un buen poema? Yo creo que Neruda está por debajo de Molinari. Siquiera Molinari es un poco misterioso”. BIOY: “Octavio Paz, con dolor en el alma, condenaba en Neruda al hombre y admiraba al poeta. Estaba muy apenado”.

Leemos poemas de Neruda y de Paz. Los de Paz, no libres de fealdades y estupideces, parecen mejores. BORGES: “En la "Oda a Lorca", Neruda hacia el final habla de su melancolía de hombre varonil. Está escribiendo sobre un manflora y que no vayan a confundirlo: qué miseria. Incomparablemente mejor es el poema de Machado sobre la muerte de Lorca: tiene inspiración. Yo le decía a Amorim que el poema de Martínez Estrada sobre Whitman era mejor que el de Neruda. "¿Cómo vas a comparar —me preguntaba— a ese viejo confuso con un gran poeta?" Yo le decía: "Olvidate de Martínez Estrada, olvidate de Neruda: leé los poemas, compará los poemas". El pobre Amorim no tuvo suerte. Era muy cordial, muy amigo de todos, pero no creo que Neruda ni nadie lo recuerde...”.


ADOLFO BIOY CASARES, Borges, Destino, Barcelona, 2006, págs. 893-895.

Kodama sobre Bioy Casares


HERNÁN IGLESIAS ILLA: Hablando de polémico. Sé que a usted esto no le gustó, pero el "Borges" de Bioy es bastante polémico.
MARIA KODAMA: Eso no es polémico. Eso es traición. Borges me definió a Bioy una vez con una palabra: "Cobarde". Ésa era la palabra con la que lo definía.

HERNÁN IGLESIAS ILLA: ¿En general o por algo específico?
MARIA KODAMA: En general, por cosas que hizo Bioy en su vida y él se daba cuenta de que era un cobarde, algo que, por otra parte, era lo que Borges más despreciaba. Además, si vos mirás las entrevistas de Borges, sólo elogia dos cuentos de Bioy, y esos cuentos fueron recontracorregidos por Borges.

Eso Bioy no se lo perdonó nunca. Bioy es el Salieri de Borges. La verdad es la verdad y las cosas como son. Yo te pregunto: ese hombre escribe un libro en el que inventa, distorsiona lo que vos decís o pone en tu boca lo que él no tiene el coraje de decir. Y lo publica después de que vos morís y él también muere (que ya es una cobardía, porque no quiere hacerse cargo). En el otro mundo se encuentran, ¿vos creés que ese hombre es amigo tuyo? Como hombre te pregunto.

HERNÁN IGLESIAS ILLA: En esas condiciones, no.
MARIA KODAMA: Son las condiciones en que fueron hechas, según el propio Bioy escribe. Además, ¿qué amigo espera que vos te vayas para contar conversaciones privadas? Porque una cosa es si nosotros tenemos un amigo en común y te digo "Che, qué estúpido que es Fulano". Pero vos, por el tono de voz y los años de conocimiento que tenemos, te das cuenta de que por ahí lo digo en broma o estoy en un momento malo. Pero si vos lo escribís, negro sobre blanco, sin todo el entorno de lo que significó en ese momento, es brutal. Y si sos una persona sensible y correcta y ética, no lo hacés. Si vos sos un hombre ético, correcto y normal, no escribís una autobiografía en la que ponés nombre y apellido de todas las mujeres que fueron tus amantes, muchas de ellas casadas, arruinando matrimonios, incluyendo la seducción de la propia sobrina de tu mujer. ¿Eso es un hombre? Eso es un desecho humano para mí.

HERNÁN IGLESIAS ILLA: ¿Le molesta que el libro de Bioy no haya sido percibido así?
MARIA KODAMA: A mí lo que me da muchísima curiosidad... Me gustaría hacer una reunión con la gente que ha inventado todo en los diarios. No como una forma de agresión, sino para entender, porque a mí me gusta entender las cosas. ¿Por qué esta agresión de 26 años movida por seis personas a las que la prensa les presta atención colocando cosas que demuestran el racismo, como por ejemplo mencionando "la piel amarilla". ¿No sería mucho más sencillo que reconocieran que son racistas? 


MARÍA KODAMA, entrevistada por Hernán Iglesias Illa, "Maria Kodama: Bioy es el Salieri de Borges, que lo consideraba un cobarde", La Nación, 10 de octubre de 2012. 

Bioy Casares y Borges sobre Goethe


Jueves, 8 de junio de 1967. Come en casa Borges. Afirma que la literatura alemana es rica en lo que llaman los franceses chefs-d'oeuvre manques. Dos ilustres ejemplos: Fausto, Zarathustra. Las Conversaciones de Goethe con Eckermann sería otro. Sobre Goethe observa: "Debió de ser inteligente, pero no conocía los límites de su inteligencia. Se creía capaz de inventar personajes. Nada más estúpido que el final del Fausto. La idea del Wilhelm Meister, de una república pedagógica, prueba que algo había podrido: something rotten in Denmark". BIOY: "Qué diferente Stevenson. ¿Te acordás del episodio de Weir of Hermiston en que el Lord Justice abruma al condenado a muerte? Lo que más conmueve al hijo del terrible juez (que asiste al juicio) es que el pobre condenado a muerte lleva una bufanda, para protegerse la garganta, que le duele. Que raro es todo, cómo se establecen las escalas de valores en la literatura del mundo. Pensar que para nadie Stevenson es superior a Goethe. No es que no sea superior: son incomparables. Para todo interlocutor, Goethe es uno de los grandes genios y el otro...". BORGES: "Tal vez escribir un libro para chicos lo perjudicó". BIOY: "¿Pero no creés que La isla del tesoro es superior al Fausto?". BORGES: "¡Bueno, desde luego! ¿Cómo no voy a creer?". BIOY: "Cuantas delicadezas hay en Stevenson".


ADOLFO BIOY CASARES, Borges, Destino, Barcelona, 2006, págs. 232 y 234. 

Borges y Bioy sobre Saint-John Perse


Jueves, 9 de diciembre de 1965. Come en casa Borges. Hablamos de Saint-John Perse. BIOY: "Es peor que todo el mundo". BORGES: "Es peor que Bernárdez. ¡Pensar que Eliot lo tradujo!". BIOY: "Vos decís que Eliot es malo pero, comparado con Saint-John Perse, corresponde a otro nivel. Lo que pasa es que el lenguaje no es bastante matizado y uno condena por igual a gente muy diversa. Saint-John Perse ¿a quién corresponderá? ¿A Schiavo? Mirá que haber elegido ese seudónimo...". BORGES: "En Europa tienen conciencia de la pobreza de su literatura actual. En Alemania, en Francia, yo creo que saben que están peor aún que nosotros".


ADOLFO BIOY CASARES, Borges, Destino, Barcelona, 2006, pág. 1094.