1
Preparo mi cartuchera.
Voy a disparar las tristes
verdades que no quisiera.
2
Voy a disparar verdades,
las claras, pues las oscuras
son un mar de oscuridades.
3
Las verdades que disparo
hoy, son tan claras que tienen
todas un nombre muy claro.
4
Me duele en el corazón
decirlo, pero ese nombre
es uno sólo: Traición.
5
¿Quiénes son esos traidores?
Me callo a los generales
porque no son escritores.
6
Hay tinta que se sonroja
cuando la moja una pluma
que ya ni es pluma: Baroja.
7
Don Pío era panadero.
Hoy su mal pan lo reparte
cara al sol, a los luceros.
8
Toda la antigua dureza
de su pan, hoy lleva el yugo
de Falange en la corteza.
9
Y sus amigos de ayer
saben que el pan que hoy amasa
ya no se puede comer.
10
Si es triste siendo anarquista
dar a Falange la mano,
¿qué no será ser franquista
después de republicano?
11
¡Virgen de Consolación!
Dios te coja confesado
pronto, Doctor Marañón.
12
Existe una yerba mala,
agria, dura, corrosiva.
Su nombre es Pérez de Ayala.
(No es buena ni en lavativa.)
13
Da una flor que es como el mismo
Pérez de Ayala de fea:
la flor del oportunismo.
(Hoy todo el mundo la mea.)
14
¡Quién lo ha visto y quién lo ve!
Era en España una torre
de luz Ortega y Gasset.
15
¡Ay, señor Kant, qué tristeza!
Ver por el suelo a una torre
tan alta, ya sin cabeza!
16
Ahora canto a una sandía,
digo, a un melón del que cuelga
toda la filosofía.
17
Melón del más ciego brillo,
al requetebién plantado.
Canto a Xenius, al dorado
en la España del Caudillo.
18
No canto ahora a un traidor,
pues nació, puesta la argolla:
Gerardo Diego, el mejor
poeta de misa y olla.
19
Canto a un desagradecido,
hipócrita, maldiciente,
siempre en busca de marido:
Don Jacinto Benavente.
20
Un tiro a Juan Panadero
se le escapa, y sin querer
da en Giménez Caballero.
21
¡Tontón! ¡Retontón! ¡Tontín!
Despierte de su letargo
largo el maestro Azorín.
22
¡Tontín! ¡Retontón! ¡Tontán!
Duerma, un candado en la boca,
José María Pemán.
23
¡Tontón! ¡Retontón! ¡Tontón!
Doblen, doblen las campanas,
llorando -¡ay!- por Ramón.
24
Casi casi en la nariz,
sin frente, me nace el pelo.
Yo soy García Sanchiz.
(El gran charlista camelo.)
25
Al final, de un empujón,
amontono a Eugenio Montes
con otros en el montón.
26
Y en tal montón de basura
tiro, en medio de la Plaza
Mayor, también la negrura
curesca de Sánchez Mazas.
27
Otras verdades diría,
si ya por hoy no tuviera
la cartuchera vacía.
28
Juan Panadero enmudece,
oprimido el corazón.
...Pero en España amanece.
RAFAEL ALBERTI, Coplas de Juan Panadero, Obras completas, Vol. II, Aguilar, 1986, págs. 546-630