Alberti sobre Baroja, Marañón, Pérez de Ayala, Ortega y Gasset, Benavente, Gerardo Diego, Azorín...

Juan Panadero canta algunas verdades

1

Preparo mi cartuchera.

Voy a disparar las tristes

verdades que no quisiera.

2

Voy a disparar verdades,

las claras, pues las oscuras

son un mar de oscuridades.

3

Las verdades que disparo

hoy, son tan claras que tienen

todas un nombre muy claro.

4

Me duele en el corazón

decirlo, pero ese nombre

es uno sólo: Traición.

5

¿Quiénes son esos traidores?

Me callo a los generales

porque no son escritores.

6

Hay tinta que se sonroja

cuando la moja una pluma

que ya ni es pluma: Baroja.

7

Don Pío era panadero.

Hoy su mal pan lo reparte

cara al sol, a los luceros.

8

Toda la antigua dureza

de su pan, hoy lleva el yugo

de Falange en la corteza.

9

Y sus amigos de ayer

saben que el pan que hoy amasa

ya no se puede comer.

10

Si es triste siendo anarquista

dar a Falange la mano,

¿qué no será ser franquista

después de republicano?

11

¡Virgen de Consolación!

Dios te coja confesado

pronto, Doctor Marañón.

12

Existe una yerba mala,

agria, dura, corrosiva.

Su nombre es Pérez de Ayala.

(No es buena ni en lavativa.)

13

Da una flor que es como el mismo

Pérez de Ayala de fea:

la flor del oportunismo.

(Hoy todo el mundo la mea.)

14

¡Quién lo ha visto y quién lo ve!

Era en España una torre

de luz Ortega y Gasset.

15

¡Ay, señor Kant, qué tristeza!

Ver por el suelo a una torre

tan alta, ya sin cabeza!

16

Ahora canto a una sandía,

digo, a un melón del que cuelga

toda la filosofía.

17

Melón del más ciego brillo,

al requetebién plantado.

Canto a Xenius, al dorado

en la España del Caudillo.

18

No canto ahora a un traidor,

pues nació, puesta la argolla:

Gerardo Diego, el mejor

poeta de misa y olla.

19

Canto a un desagradecido,

hipócrita, maldiciente,

siempre en busca de marido:

Don Jacinto Benavente.

20

Un tiro a Juan Panadero

se le escapa, y sin querer

da en Giménez Caballero.

21

¡Tontón! ¡Retontón! ¡Tontín!

Despierte de su letargo

largo el maestro Azorín.

22

¡Tontín! ¡Retontón! ¡Tontán!

Duerma, un candado en la boca,

José María Pemán.

23

¡Tontón! ¡Retontón! ¡Tontón!

Doblen, doblen las campanas,

llorando -¡ay!- por Ramón.

24

Casi casi en la nariz,

sin frente, me nace el pelo.

Yo soy García Sanchiz.

(El gran charlista camelo.)

25

Al final, de un empujón,

amontono a Eugenio Montes

con otros en el montón.

26

Y en tal montón de basura

tiro, en medio de la Plaza

Mayor, también la negrura

curesca de Sánchez Mazas.

27

Otras verdades diría,

si ya por hoy no tuviera

la cartuchera vacía.

28

Juan Panadero enmudece,

oprimido el corazón.

...Pero en España amanece.

RAFAEL ALBERTI, Coplas de Juan Panadero, Obras completas, Vol. II, Aguilar, 1986, págs. 546-630