Mostrando entradas con la etiqueta Ellis Bret Easton. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ellis Bret Easton. Mostrar todas las entradas

Foster Wallace sobre Ellis

LARRY McCAFFERY: En tu propio caso, ¿cómo se manifiesta esa hostilidad?
DAVID FOSTER WALLACE: Oh, no siempre, pero a veces mediante frases que sintácticamente no son incorrectas pero aun así resulta un coñazo leerlas. O paporreando al lector con datos. O dedicando un montón de energía a crear expectativas para acabar disfrutando decepcionándolos. Puede verse claramente en algo como el American Psycho de Ellis: satisface desvergonzadamente el sadismo del público durante un rato, pero al final queda claro que el verdadero objeto de ese sadismo es el lector en sí.

LARRY McCAFFERY: Pero por lo menos en el caso de American Psycho percibí que había algo más que simplemente ese deseo de infligir dolor, o que Ellis era cruel del modo en que has dicho que los artistas serios han de estar dispuestos a serlo.
DAVID FOSTER WALLACE: Ahora estás demostrando la clase de cinismo que permite que los lectores sean manipulados por la mala literatura. Pienso que hay una especie de negra ironía en el hecho de que Ellis y otros en concreto dependan de esto para conseguir lectores. Mira, si la condición contemporánea es irremediablemente cutre, insípida, materialista, emocionalmente retrasada, sadomasoquista y estúpida, entonces yo (o cualquier escritor) podemos zafarnos tonteando con historias cuyos personajes sean estúpidos, insulsos y emocionalmente retrasados, lo cual es fácil, porque esta clase de personajes no requieren desarrollo. Con descripciones que sean simples listas de nombres de marcas de productos de consumo. En las que personas estúpidas se dicen cosas insípidas entre ellas. Si lo que siempre ha distinguido a la mala literatura —personajes planos, un mundo narrativo estereotipado y para nada humano, etc.— es también una descripción del mundo actual, entonces la mala literatura se convierte en una mimesis ingeniosa de un mundo infame. Si resulta que los lectores creen que el mundo es estúpido y superficial y mezquino, entonces Ellis puede escribir una novela estúpida, superficial y mezquina que se convierta en un comentario mordaz e inexpresivo sobre el mal estado de todas las cosas. Mira, tío, probablemente la mayoría de nosotros estamos de acuerdo en que vivimos tiempos oscuros, y además estúpidos, pero ¿necesitamos ficción que no haga sino dramatizar lo oscuro y lo estúpido que es todo? En épocas oscuras, el arte aceptable sería aquel que localiza y efectúa una reanimación cardiopulmonar sobre aquellos elementos mágicos y humanos todavía vivos y resplandecientes a pesar de la oscuridad de los tiempos. La ficción realmente buena podría tener una cosmovisión tan oscura como quisiera, aunque encontraría el modo de representar ese mundo oscuro y de iluminar las posibilidades de estar vivo y ser humano en él. Puede defenderse Psycho como si fuera una especie de asimilación performativa de los problemas sociales de finales de los ochenta, pero no es más que eso.

LARRY McCAFFERY: ¿Estás diciendo que los escritores de tu generación están obligados no solo a asimilar nuestra condición sino también a proporcionar soluciones a estas cosas?
DAVID FOSTER WALLACE: Creo que no estoy hablando de soluciones políticas o acciones de carácter social convencionales. Eso no es de lo que trata la ficción. La ficción trata de en qué consiste ser un jodido ser humano. Si funcionas, como la mayoría de nosotros, bajo la premisa de que hay cosas en los Estados Unidos de hoy que hacen que sea particularmente difícil ser un verdadero ser humano, entonces puede que la mitad del cometido de la ficción sea dramatizar lo que hace que sea tan duro. La otra mitad sería dramatizar el hecho de que todavía somos seres humanos. O que podemos serlo. Esto no quiere decir que la ficción deba enseñar o ser edificante, o hacer que seamos unos buenos cristianos o republicanos; no trato de ponerme en cola tras Tolstoi o Gardner. Simplemente pienso que la ficción que no explore lo que significa ser humano hoy día no es buena literatura. Ya tenemos toda esa «literatura» que sencillamente expresa de manera monótona que cada vez somos menos y menos humanos, que presenta personajes sin alma o sin amor, personajes que pueden describirse exhaustivamente en términos de las marcas de las cosas que usan, y todos compramos esos libros y decimos «¡Vaya, qué comentario más mordazmente efectivo sobre el materialismo contemporáneo!». Sin embargo todos sabemos ya que la cultura estadounidense es materialista. Ese diagnóstico puede hacerse en dos líneas. Eso no atrae a nadie. Lo que resulta atrayente y artísticamente auténtico es, considerando como axioma que el presente es grotescamente materialista, ¿cómo es que en tanto que seres humanos aún tenemos la capacidad de alegrarnos por cosas que no tienen precio, de ser caritativos, de relacionarnos genuinamente? ¿Se puede hacer prosperar estas capacidades? Y si es así, ¿cómo?, y si no, ¿por qué no?

DAVID FOSTER WALLACE, entrevista de Larry McCaffery en Review of Contemporary Fiction, verano de 1993, recogida en Conversaciones con David Foster Wallace, Editorial Pálido Fuego, Málaga, 2012, traducción de José Luis Amores Baena, edición digital en Lectulandia, págs. 36 y 37.