He releído la leyenda de Saint Julien l'Hospitalier y esta vez he quedado decepcionado. Desde luego, hay frases que por sí solas pueden resucitar toda la Edad Media, pero lo más a menudo el estilo, el famoso estilo de Flaubert, se interpone como una pantalla entre el asunto y la emoción que este asunto debe producir; una pantalla magnífica, convengo, una pantalla erizada de joyas... Se gustaría más, al precio de algunos defectos, un estilo que diese la impresión de respirar como un ser viviente, con esa libertad que tenía Flaubert cuando no se vigilaba, cuando olvidaba su corona de flores de naranjo.
JULIEN GREEN, fragmento de Journal, recogido por Ernesto Sábato en Heterodoxia, Alianza Editorial, Madrid, 1973, pág. 117