Klaus Mann sobre Breton

Por lo que se refiere al "maestro" mismo, a André Breton, admito que mi relación con él siempre fue fría y distante. Los "caudillos" más bien me repelen, y sin duda Breton es un personaje despótico, aunque se limite a mandar y a seducir en el terreno espiritual. Sus caprichos e intuiciones intelectuales son para el grupo de devotos suyos la revelación, la ley suprema. El que sólo admite a su alrededor a los incondicionales pronto apartará de sus amigos precisamente a las mejores mentes. Y realmente sólo uno de la antigua guardia surrealista, el pintor Max Ernst, sigue siendo fiel al tiránico y caprichoso Breton.

KLAUS MANN, Cambio de rumbo: crónica de una vida, Alba Editorial, Barcelona, 2007, págs. 284 y 285, traducción de Genoveva Dieterich y Anton Dieterich
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