Primo Levi contra Borges, Isaac B. Singer, Proust, Dostoyevski y Balzac

AURELIO ANDREOLI: ¿Por qué ha omitido a J. L. Borges entre los contemporáneos?
PRIMO LEVI: Lo conozco poco, y diría que siento una vaga antipatía por él. Percibo en Borges algo que me es extraño y lejano. Por otra parte, sería audaz pretender justificar todas las propias simpatías y antipatías. Algunas son evidentes, otras lo son menos. Precisamente mi simpatía por Rabelais es en apariencia incomprensible. Y, sin embargo, entre todos es aquel a quien me siento más ligado, de forma casi filial. Si pudiera, lo escogería como padre.

AURELIO ANDREOLI: ¿Por qué usted, de tradición judía, ha descartado a un gran escritor como Isaac B. Singer?
PRIMO LEVI: Porque no estoy tan convencido de que sea un gran escritor. De entrada escribe demasiado, y además me parece un escritor diluido. Desde luego me es querido como persona, pero si lo hubiese puesto entre los escritores que leo y releo, y de esto se trataba, habría mentido. No creo que tenga "nervio" suficiente" como para ser incluido entre los escritores de serie A. Me temo que dentro de una generación sólo lo leerán los especialistas. Si se compara una página de Singer con una del menos conocido escritor yiddish Schalom Alechem, que yo cito, se comprende qué diferencia puede haber entre los dos a propósito del "vigor del estilo".

AURELIO ANDREOLI: ¿Y por qué ha omitido a autores de la tradición mitteleuropea: Proust, Musil, Kafka?
PRIMO LEVI: Proust me parece aburrido, a Musil no lo conozco suficientemente, Kafka también me inspira sentimientos ambivalentes: por un lado, la sensación de hallarme ante libros fundamentales, por otro, una repulsión de origen psicoanalítico.

AURELIO ANDREOLI: Hablemos un poco más de sus antipatías literarias...
PRIMO LEVI: Las antipatías no son siempre racionales, pueden obedecer a causas o circunstancias ocasionales, porque hemos ido a parar a una página inadecuada, porque la página era la adecuada pero el momento no. Entre las antipatías, Dostoievski, en quien he intentado entrar una vez más recientemente, y de quien me aleja su forma cansina de escribir. Encuentro ingrata esa mezcla suya de portentosa lucidez introspectiva y confusión en la escritura. Sería conveniente reducir sus libros a una tercera parte. Añádase a ello que se trata de traducciones. Sé perfectamente, porque también lo he hecho, lo difícil y peligroso que es el oficio de traducir. Y, por lo tanto, ante un autor cuya lengua no conozco, como en el caso de Dostoievski, y en general los rusos, recelo un poco. Balzac es otro al que he renunciado, sólo he leído dos libros suyos, y me di por vencido, porque nuestra vida es demasiado corta para leer a todo Balzac.

PRIMO LEVI, fragmento de la entrevista de Aurelio Andreoli, Paese Sera, 21 de agosto de 1981, recogido en Primo Levi: entrevistas y conversaciones, Ediciones Península, Barcelona, 1998, págs. 102 y 103, traducción de Francesc Miravitlles Salvador.