Jiménez sobre los homosexuales

Se tiene por afeminado al panteísta enamorado: enamorado de las flores, las estrellas, del sol, de la luna.

Se confunde; el enamorado de las flores, las estrellas o la luna, es un hombre, el hombre. El afeminado es el diletante de esto como de cualquier cosa: el diletante del amor, del arte; la peste de crítica que nos asola. (pág. 216)

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UN maricón o una prostituta no tienen mayor insulto para una o uno que no lo son que prostituta o maricón.

Todos los escandaleros son con espejo lo mismo. (pág. 477)

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TODA concepción de dios es fatalmente narcisista.

Dios, creador del mundo, según los testos, a su imajen y semejanza ¿quién es sino el Narciso primero? La esplicación mística de la santísima trinidad ¿qué es sino una teoría narcisista?

Y todo verdadero poeta que es creador de un mundo poético, su propio mundo, y que, por lo tanto, es un dios y una trinidad, es fatalmente Narciso.

Pero en ninguna parte se ha dicho ni es concebible que dios fuera maricón. No hay que confundir su narcisismo con otros. (pág. 544)

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LOS maricones y las marimachos nunca dicen la verdad, lo que es lójico, ya que su reino propio es una mentira de la naturaleza. (pág. 624)

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SIEMPRE he oído hablar con voz contenida al hombre verdadero; al hombre afeminado, en voz altisonante. (pág. 659)

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EL hombre verdadero es contenido; el afeminado, aparatoso. (pág. 659)

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TODAS las marimachos y todos los maricones gritan, son escandaleros. (pág. 659)

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ, Ideolojía, Anthropos, Barcelona, 1990