Rama sobre Neruda
Como esos ebrios que al llegar la madrugada hablan sin cesar y todo les sirve de pretexto para su inextinguible discurso, así aparece Neruda en este libro. Porque en verdad está borracho de poesía, o para mejor decir, evitando aludir al verso de Darío, está borracho de su propia capacidad para versificar sin mesura y nada puede detenerlo, ni siquiera la certidumbre de lo vano de su palabreo.
Un libro penoso que a cualquiera de sus pregonados enemigos le serviría para escribir el ansiado «Neruda RIP» y que, para quienes creemos que es –¿o acaso ya no?–, el mayor poeta actual, vivo, de la lengua española, es motivo de vergüenza y de irritación.
Navegaciones y regresos es [...] el cuarto tomo de las Odas elementales. Más exactamente es una colección de odas en el estilo, aunque más desmañado, de los anteriores volúmenes, y una serie de discursos poéticos circunstanciales originados por el incesante viajar del poeta [...] Sus poemas no nacen aquí del imperativo interior del canto y por lo tanto no comprometen honda, raigalmente, al hombre que los escribe, sino que son ejercicios a propósito de, basados en la enorme capacidad creadora en la que Neruda confía con excesiva ceguera, y en los instrumentos expresivos ya acuñados por él y ya colectivizados por sus discípulos.
[...] Hablo de su desenfrenada egolatría y de su demagogia barata. Neruda no poetiza el mundo, ni las cosas, como pretende y dice, sino que dictamina [...] apostrofa [...] es siempre «yo, yo, yo» el que habla sin saber del «otro» más que el reflejo admirativo que de él espera. [...] Y es desagradable también la demagogia populista de que abusa Neruda con facilidad que puede ser frivolidad [...] No puede afirmar porque es literalmente falso: «mi poesía se hizo paso a paso/ trotando por el mundo/ devorando caminos pedregosos,/ comiendo con/ los miserables/ en el mesón glacial de la pobreza». Pero no es menos falso el tono con que asume la pobreza, con que se finge uno más de los desheredados [...] tono que él mismo rompe para proclamar: «Sólo yo puedo sentarme/ tan elevadamente puro/ en este trono de la muerte [...]». Viene a nosotros el recuerdo de otro tono para hablar de pobreza y de injusticia, otro tono que nos sigue sonando a verdad: el de César Vallejo, que no mentía [...] [este libro es] la triste comprobación de que el compromiso actual de Neruda no es con la poesía y la verdad sino con su biografía.
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ÁNGEL RAMA, Pablo Neruda: Navegaciones y regresos, Marcha, Montevideo, nº 1.001, 18 de marzo de 1960, recogido en Neruda en Uruguay: pasaje y polémica, de Pablo Rocca, Cervantes Virtual (AQUÍ)
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