Lihn sobre Borges

Estoy pensando también en la distinción que hace Northrop Frye entre una poesía musical según el uso sentimental de la palabra, que deriva de la armonía en el sentido de una relación estable y métrica, y lo que él llama el sentido técnico de la expresión musical y que reivindica para cierta clase de poetas. Desde luego, Borges no participa de este último tipo de musicalidad. Pero no sólo por esto, sino por su discursividad, es un poeta bastante académico.

[...] Su poesía en verso traiciona en exceso su conservantismo formal paralizante. Mientras que ya quisiera un revolucionario en la literatura alcanzar la coherencia con que Borges maneja los presupuestos de su mundo imaginario. En eso practica una revolución: en la manera de ser conservador. Así, por ejemplo, Borges ha puesto en obra la idea antihistoricista del tiempo circular bajo la especie de un relato que es también circular; es decir, a un nivel estructural: esto lo ha observado muy bien James Irby en esa nota que apareció en la Nueva Revista de Filología Hispánica, en 1962. Su conservantismo en poesía se resuelve en un revival, en el arrastrar materiales literarios usados sin vivificarlos haciéndolos cambiar de función. Ahí tienes esa métrica —ese ritmo externo y mecánico aprendido en las preceptivas: como se trata de un poeta que Frye llamaría poco o nada musical, apela a esos sustitutos del ritmo que son los versos "metronometrados" y rimados. Es una rima de una pobreza poco común, con meros sonidos idénticos, en las antípodas de la rima semántica que encuentra o descubre la homología del sentido en la homofonía en la semejanza o igualdad de los sonidos. Borges rima como lo hacía Núñez de Arce o algunos modernistas tan desasistidos como José Santos Chocano: espejos con reflejos, cielo y vuelo, impenetrable e inhabitable. Rimas obvias; ningún descubrimiento en la relación del sonido entre las palabras. Un diccionario de rimas, por la exigencia de exhaustividad propia del sistema, es más audaz. Y se trata de algo harto importante, el ritmo, que es inseparable de la gesticulación sintáctica: Piensa tú qué habría podido hacer Vallejo con un metrónomo y un diccionario de rimas, o Neruda en las Residencias, donde el ritmo envolvente e hipnótico es sustancial. Borges tampoco tiene un sentido mayor para la polisemia: su discurso es monosémico y gramaticalmente correcto, regular. Y francamente, aunque no cuente historias, la poesía de Borges reprocesa muy a menudo el material narrativo y reflexivo de sus ensayos y ficciones con mucha menos suerte que en esos dos géneros. En suma, me parece un poeta anticuado y desprovisto de ciertos sentidos que son esenciales para hacer el tipo de poesía que nosotros reconocemos como poesía moderna, independientemente de otras vertientes de la poesía que no están en cuestión y con las cuales es obvio que no se pueden filiar los versos de Borges.

[...] Yo me siento incluso inclinado a ser brutal en un cierto sentido. Creo que hay una expresión en inglés —prose meaning: el significado prosístico de un poema, y me parece que los textos poéticos de Borges no perderían demasiado si fueran vertidos en prosa. Es una forma extrema de pronunciarse sobre el caso, pero yo pienso que se ha extremado por otra parte desconsideradamente el valor de Borges como autor de versos. En cambio él es un poeta en el amplio sentido de la palabra, y una de las pocas figuras que si desapareciera del santoral de la literatura latinoamericana la condenaría al limbo de lo increado. Su especialidad es la Poética y no la poesía. Como autor de versos yo lo veo como un fracaso dorado. Y así habría que decirlo cada vez que se lo pone a la misma altura que nuestros poetas de veras fundadores. Si en cambio se habla de él sin esa prosopopeya, no vale la pena detenerse en este tipo de agresiones.

[...] Como gran poeta no funciona; como un poeta menor ya cambia la cosa: habría que tener una serie de contemplaciones, porque también es raro que un escritor tan inteligente escriba versos en Hispanoamérica.

ENRIQUE LIHN, conversando Pedro Lastra para Conversaciones con Enrique Lihn, capítulo recogido por Inti: Revista de Literatura Hispánica, Vol. I, Nº 8 (AQUÍ)