Bergua sobre Campoamor, Herrera, Garcilaso y San Juan de la Cruz

Pero en todo caso, indudable es que el gusto influye. Gusto que cambia con el tiempo y que hace que acaben por caer en el olvido muchos escritos que en su día dieron fama a sus autores y que fueron muy leídos y celebrados. A causa de ello, poetas, por ejemplo, que cruzaron los siglos considerados como maestros en el arte de versificar resulten hoy tan insoportables como Garcilaso y Herrera. Mas para qué ir tan lejos: El tren expreso, de Campoamor, que leían con fruición las niñas de mi tiempo, ¿a cuántas les encanta hoy? Pues, ¿y qué confesar, si nos decidiésemos a ser sinceros, del ínclito y celebradísimo San Juan de la Cruz, curioso ejemplo de cómo, a favor de una forma poética perfecta en cuanto a metro y rima, se puedan escribir, tras imaginarlas (en su caso cogida la mente por una dulce e inocente variedad de extravío espiritual), las bobaditas más totales y completas que se han cantado en versos castellanos? JOSÉ BERGUA, Las mil mejores poesías de la lengua castellana, Ediciones Ibéricas, Madrid, 1991, pág. 80