Volpi sobre García Márquez
Leyendo el incipit de la novela de García Márquez aparece en toda evidencia una contradicción. En el día de sus noventa años el protagonista quiere regalarse una noche de amor loco con una virgen adolescente, y gracias a la dueña de un burdel logra satisfacer su indecente apetito. ¿Pedofilia? ¿Pornografía? Por supuesto que no, si es un Premio Nobel quien está escribiendo. Gabo añade además a un cierto punto de la novela un juicio perentorio: «El sexo es la consolación que queda cuando somos incapaces de amar». El sexo –podríamos añadir– no resuelve ni siquiera los problemas sexuales. Sin embargo, ¿por qué permitimos al gran escritor imaginar que un viejo compre una niña virgen? ¿No es acaso que su novela divulga una ficción pedofilo-pornográfica que lamentablemente la vida se encarga a menudo de traducir en realidad? ¿En cuál esquizofrenia vive una sociedad que por un lado pretende que se cierren páginas obscenas en la Red, pero por otro lado acepta que un poderoso multiplicador cultural como la novela de un Premio Nobel propague lo mismo? Ni prédicas ni moralismo, por favor, pero planteémonos el problema, eso sí.
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FRANCO VOLPI, entrevistado por Gonzalo Márquez Cristo para la revista Común Presencia, extraído del periódico virtual Con-fabulación Virtual, diciembre de 2007 (AQUÍ)