Me cuenta Borges que un poeta norteamericano, Robert Lowell, pagado por los Estados Unidos, está aquí, habla en favor de Fidel Castro y es un imbécil. Este Lowell dijo, delante de la madre de Borges: “¿Cuál es la mujer más linda de Buenos Aires? Para go to bed with her. ¿Cuál es el mejor poeta de Buenos Aires?”. BORGES: “No estoy acostumbrado a estas conversaciones de certámenes. No me interesan. No tiene sentido su pregunta. Como no tendría sentido preguntarle cuál es el mejor poeta norteamericano”. LOWELL: “Pero, my dear fellow, I know the answer: yo, por cierto”. BORGES: “Nadie estará de acuerdo con usted. Es la suya a minority of one”. Lowell le preguntó si creía que en Francia habría un poeta comparable con Góngora. Borges le contestó: “No. Porque ningún poeta es comparable con otro. Góngora es sólo comparable con Góngora. Y usted no puede apreciar a Góngora, porque sus virtudes son de estilo e idioma”. Lowell regaló a Borges un grabado; para colgarlo arrancó un lienzo de Norah, diciendo: “This is no good”. La madre lo miraba perpleja. BORGES: “No se puede decir a los dueños de una casa que algo que tienen es horrible... Si está ahí es porque alguien lo eligió”.
(...) Borges me dice: “No le tendrías lástima si conocieras a Lowell. Es un individuo insufrible”. Sin duda le tiene un poco de lástima. Para defenderse de la compasión, agrega: “Decía que Castro era a very interesting chap. Qué idiota”.
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ADOLFO BIOY CASARES, Borges, Destino, Barcelona, 2006, pág. 807 y 808