La tragedia de Umbral es que quiso ser Cela pero él íntimamente sabe que sólo es un epígono degradado de los prosistas de la Falange. Cela se batió el cobre para darle a Umbral un premio Cervantes, amañado, y lo hizo por amistad, por esa fuerza de obcecada ceguera que es la amistad. Umbral es el resentimiento del niño pobre advenedizo que no soporta que hagan obras de misericordia con él.
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JUAN MANUEL DE PRADA, recogido por Antonio Astorga en Juan Manuel de Prada rinde homenaje a Cela en Iria Flavia, ABC, 11 de mayo de 2002, pág. 54.