Quevedo sobre Góngora (15)

ESCRIBIÓ QUEVEDO CONTRA GÓNGORA Y [SE] DEFENDIÓ GÓNGORA [CON] AQUELLAS DÉCIMAS SUYAS QUE EMPIEZAN "MUSA QUE SOPLA Y NO INSPIRA". Y DICE QUEVEDO

En lo sucio que has cantado

y en lo largo de narices,

demás de que tú lo dices,

que no eres limpio has mostrado.

Eres hombre apasionado;

y por saber que es corona

la Pasión en tu persona,

es punto más necesario

que esté en el monte Calvario

puesta de hoy más tu Helicona.

Traducir un hombre al rey

de francés en castellano,

mandándolo por su mano,

es justo y por justa ley;

mas no a la plebeya grey

ni al rey por dinero ruego,

como tu pariente ciego;

y no hagas desto donaire;

que mi culpa es cosa de aire,

pero la tuya, de fuego.

Por muy pequeña ocasión

sé que en perseguirme has dado:

de aquellos lo has heredado

que inventaron la Pasión.

Satírico no es razón

ser un hombre principal

que tiene sangre real;

yo lo sé: que tus pasados

fueron todos salpicados

con la de un Rey celestial.

Dirás: «Yo soy Racionero

en Córdoba de su iglesia»;

pues no es maravilla efesia

comprallo por el dinero.

Longinos fue caballero,

y Longinos fue judío;

de tu probanza me río;

al deán engañado has;

mas podrá volverse atrás,

que no es el cabildo río.

Pues no fueron declinados

ni por «sermo» ni por «templo»

tus deudos que, para ejemplo,

del Templo fueron echados,

quítate de esos cuidados,

que decir mal es mal trato;

no seas a tu vida ingrato;

guárdate tras esta salva,

no te muerda el perro de Alba

o te arañe el rostro de un gato.

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FRANCISCO DE QUEVEDO, Obra poética III, Parte I, Sátiras personales, Castalia, Madrid, 2001, págs. 228-231, edición de José Manuel Blecua

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