ERNESTO SABATO, entrevista de Angela Dellepiane en Revista Iberoamericana, Nº 158, Enero-Marzo 1992, pág. 34
Sabato sobre Quevedo
Grandes manejadores de la lengua, aun manejadores geniales, incurren muchas veces en la tentación de dejarse llevar por su pasión verbal. Podríamos poner muchos ejemplos, pero bastaría el de Quevedo. Su ingenio, su dominio portentoso del idioma, lo llevó más de una vez a esos juegos verbales que son todo lo contrario de una gran literatura, y que poco tienen que ver con sus dos o tres grandes poemas sobre la muerte. ¿Podríamos imaginar a Cervantes, a Kafka, a Tolstoi, a Dostoievski, a San Juan de la Cruz, a Rimbaud, a Holderlin, a Rilke, haciendo esas acrobacias y fuegos de artificio?