Borges no es reivindicable (...) no hay en él la menor contradicción entre sus ideas personales reaccionarias y una obra literaria cuyas constantes son la inexistencia de la historia, la insignificancia del hombre, la ilusión del tiempo lineal, la imposibilidad del pensamiento, el fatalismo irracional, la destrucción del lenguaje, la desigualdad de razas, la represión de la sexualidad, la exaltación de las glorias militares, la apología del Imperio Británico, la reducción del pensamiento filosófico a las ocurrencias de Macedonio Fernández, la denigración de toda experiencia colectiva.
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JUAN JOSÉ SEBRELI en Los dos Borges, de VOLODIA TEITELBOIM, Meran, Albacete, 2003, pág. 210
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