Sánchez Dragó sobre Cela y Gómez de la Serna

Cine y literatura narrativa. Sigo dando vueltas a ese matrimonio morganático. Es el último paso de tuerca. Sólo un divertimento…

Lo primero –el cine– no existiría sin lo segundo. Quizá por eso tantos escritores se han interesado, e incluso dedicado, al séptimo arte.

Ramón Gómez de la Serna, en los años 20, escribió un libro (Cinelandia) en el que la novela y el cine se convertían en mancomunada fuente de greguerías y frases más o menos chispeantes…

Sobre el patio de butacas: “Al cine hay que ir bien peinado, sobre todo por detrás”.

A propósito de la pantalla: “La máquina de coser es el aparato cinematográfico de las sábanas blancas”.

O bien: “La pantalla cinematográfica debe tener la anchura de una sábana matrimonial, ya que al final de casi todas las películas se casan sus protagonistas”.

Y esta otra, incomprensible (al menos para mí): “Dos senos y un jersey”. ¿Por qué no una blusa o un sujetador? ¿O, mejor aún, dos tetas y dos manos? No sugiero que sean las mías.

“Al entrar en las puertas giratorias miramos hacia atrás, por si viene Charlot.” Psch.

Creo que Ramón es un escritor sobrevalorado. Literatura, la suya, menor, excepto en Automoribundia, por serlo, mayormente, de ocurrencias.

Con Cela sucede algo parecido.

Realidad y ficción, cine y literatura, y una última greguería: “El cine es la mentira de la verdad”. Eso sí que está bien, diría Antonio Machado…

FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ, También la verdad se inventa, Dragolandia, El Mundo, 17 de febrero de 2012 (AQUÍ)