Baudelaire sobre los belgas

Baudelaire piensa en escribir un libro, Bélgica desnuda, que será el libro de la venganza, el libro grande para que quepa todo su rencor y su ira por el comportamiento de los belgas, capaces de no hacerle caso a él y de entusiasmarse con Dumas. Entretanto, a sus acompañantes por las calles de Bruselas les dice impertinencias, nuevos modelos de impertinencias, como éstas:

-Cuando llueve en Bruselas, la lluvia sabe muy mal, como la carne. Desde que entre aquí no he comido nunca carne sin que estuviera excelentemente podrida.

O:

-Los mejores vinos belgas son los de Francia.

O:

-¿Adónde viajan ustedes cuando quieren encontrar una mujer realmente hermosa?

O:

-He observado cierto olor a bigotes. En ningún otro sitio huelen los cafés a bigotes.

O:

-Lo malo de aquí no es el olor de las alcantarillas, sino el de los suspiros.

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CÉSAR GONZÁLEZ-RUANO, Baudelaire, Planeta, 2008, Barcelona, pág. 289