Algún día se verá que a Nicolás Guillén le hizo un daño irreparable hacerse comunista. Hasta entonces había sido un poeta de "vuelo popular". A partir de entonces fue un escritor al servicio del Partido Socialista Popular. Carpentier en sus últimos años, no sólo era un funcionario acomodaticio (vicepresidente de la Unión de Escritores, director de la Imprenta Nacional, consejero cultural en París) del gobierno castrista, sino que en sus últimas novelas se hizo un oportunista literario.
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GUILLERMO CABRERA INFANTE, "Lo peor del dragón está en la cola", entrevista de Jesús Hernández Cuéllar para la revista CONTACTO MAGAZINE, 27 de octubre de 2001. Toda la entrevista AQUÍ