Cioran sobre Nietzsche y Voltaire
Lo que se puede reprochar al Nietzsche del final es el exceso jadeante de su escritura, la ausencia de tiempos muertos. (pág. 52)
Orgulloso de su "instinto", de su "olfato", Nietzsche sintió la importancia de un Dostoievski, pero cuántos errores cometió en contrapartida, qué admiración por cantidad de autores de segunda y tercera fila. Lo más desconcertante es que también él creyera que detrás de Shakespeare estaba Bacon, el menos poeta de los filósofos.
Si hiciésemos una relación de todos sus desatinos advertiríamos que igualan en número y gravedad a los de Voltaire, con un atenuante a su favor: Nietzsche erró con frecuencia por su voluntad de ser o parecer frívolo, mientras que el otro no tuvo ninguna necesidad de hacer el esfuerzo. (pág. 88)
EMILE CIORAN, Desgarradura, Tusquets, Barcelona, 2004, traducción de Amelia Gamoneda, 98 pags.