2º su lenguaje poético no es un lenguaje poético del pueblo, de la clase obrera y los trabajadores, sino el lenguaje poético, en desintegración, de la burguesía latinfundista-imperialista y de la oligarquía y está contra la forma correspondiente al contenido continental combativo e insurgente;
3º no es un militante sino un demagogo;
4º toda su obra es un proceso de emboscamiento de carácter histriónico y romántico, el cual, afirmándose en la consigna popular desfigurada, usa la máquina del éxito mayor para encubrir el mérito menor, enmascarado de propaganda;
5º engaña, confunde y frena las masas lanzadas a una expresión justa y mayoritaria de lo épico social Americano;
6º estamos de acuerdo con su autocrítica de México en el sentido de que su poesía es burguesa y oscura, subjetiva, inhibida, formalista y antisocial, y creemos que no debió despreciarla sino superarla, etapa por etapa;
y 7º desde entonces, con Canto General, Las Uvas y el Viento, Odas Elementales y Los Versos del Capitán se produce la caída definitiva del poeta y la traición poética a todos los pueblos.
Toda su obra es plagio total, hasta los títulos: del Canto Secular, de Horacio él “asimila” el Canto General, del poeta argentino Luis Enrique Ramponi saquea Macchu-Picchu plagiándola y copiándole a La Piedra Infinita; copia a Tagore y a Carlos Sabat Ercasty en los 20 Poemas y El Hondero Entusiasta, a Baudelaire, Rimbaud, Chenneviere y saqueándome fabrica, pre-fabrica, contra-fabrica el ágape nupcial de su poética en retórica pálida; me imita la épica social en versos de asno, y los endecasílabos de gran pacotillero que De Luigi le advierte, cortados en pingajos, son plagios de plagiario y son plagios plagiados o copiados con vil intención de comercio.
PABLO DE ROKHA, Obras inéditas, LOM ediciones, Santiago de Chile, 1999, págs. 213 y 214.