Johnson sobre Milton

Pero las deficiencias originales no pueden ser solucionadas. La carencia de interés humano se percibe siempre. El Paraíso Perdido es uno de esos libros que el lector admira y deja de lado, olvidándose de volver a cogerlo. Nadie ha habido que quisiera que el libro hubiese sido más largo. Su lectura es un deber antes que un placer. Leemos a Milton a fin de instruirnos, nos retiramos preocupados y sobrecargados, y miramos hacia otro lado en busca de recreación; desertamos de nuestro maestro, y buscamos compañeros.

SAMUEL JOHNSON, Vidas de los poetas ingleses, Cátedra, Madrid, 1988, traducción de Bernd Dietz, pág. 211.