MARTIN AMIS, La guerra contra el cliché, Anagrama, Barcelona, 2003, traducción de Francesc Roca, págs. 208 y 209.
Martin Amis sobre Tom Wolfe
En un manifiesto, citado con frecuencia, en pro de la “nueva novela social”, Wolfe aconseja a los escritores que mantengan a raya a la imaginación y hagan algunas “investigaciones” sobre el terreno: los grandes argumentos están allí, no aquí. Y afirma que el futuro de la novela radica en “un minucioso realismo” basado en el periodismo. A los periodistas, por descontado, esta idea les pareció estupenda, y todavía la utilizan como argumento contra esfuerzos más “literarios”. Me parece obvio, e incluso tautológico, que, si adoptas un punto de vista periodístico, escribirás novelas periodísticas. En otras palabras, al centrarte en acontecimientos locales de carácter, por lo general, efímero, restarás universalidad a tu prosa. Tom Wolfe, gracias al ojo clínico que tiene para la construcción, escribe tan bien acerca de las instituciones de prevención social, como asilos, orfanatos o cárceles, que no se puede menos que compararlo con su admirado Dickens. Éste era visitante habitual de esa clase de establecimientos, y no cabe duda de que hizo “investigaciones” que le permitieron dar verosimilitud a sus cárceles, sus orfanatos o tribunales. Pero tampoco cabe duda de que las informaciones que obtuvo pasaron por el tamiz de su imaginación y fueron rehechas de acuerdo con su personal manera de pensar y su particular lógica cómica. Quizá por eso sus obras han perdurado, mientras que las de Wolfe dan la impresión de que envejecerán con relativa rapidez.