Papini sobre Calderón de la Barca

Tal vez el drama de Calderón no merecía tanto honor. Tuvo mucho éxito en Europa en la época del triunfo romántico, gracias especialmente a los dos Schlegel y a otros alemanes. Hubo un momento en que se le tenía como el fruto sublime del genio castellano; algunos llegaron a ponerle por encima de las mayores creaciones de Shakespeare. Se le tradujo a todas las lenguas, volvió a los escenarios de los teatros; se vio atormentado por la insistencia de los comentaristas y por los aguijonazos de los creadores de textos críticos.

(...) Yo he releído La vida es sueño estos días para seguir mejor el discurso de Farinelli, y la he encontrado bastante inferior al concepto que en general tienen de ella aquellos que no la han leído ni tan sólo una vez.

PAPINI, Retratos, Caralt, Barcelona, 1976