PLUTARCO, Obras morales y de costumbres V, Gredos, Madrid, 1989, traducción de Mercedes López Salvá, págs. 307-309
Plutarco sobre Isócrates
Isócrates, aunque dijo que los que arriesgaban sus vidas en Maratón lucharon como con almas ajenas y a pesar de cantar su audacia y su desdén por la vida, él mismo, según cuentan, cuando era ya anciano y alguien le preguntó cómo estaba, respondió: “Como un hombre que ha sobrepasado los noventa años y considera la muerte como el mayor de sus males”, pues él no envejeció afilando su espada ni aguzando la punta de la lanza ni sacando brillo al yelmo ni tomando parte en expediciones militares ni remando sino componiendo y uniendo antítesis, cláusulas de igual número de sílabas y con similar inflexión, únicamente puliendo y armonizando los períodos con escoplos y limas. ¿Cómo no iba a temer este hombre el ruido de las armas y la colisión de las falanges, él, que temía que una vocal chocara con otra vocal y que por la falta de una sílaba se desequilibrara una cláusula de una frase, cuyos miembros debían ser iguales? Milcíades, en efecto, salió para Maratón, al día siguiente libró la batalla y regresó a la ciudad con su ejército tras haber ganado el combate. Pericles, después de haber subyugado a los samios en nueve meses, estaba más orgulloso de ello que Agamenón por su conquista de Troya en el año décimo. Pero Isócrates consumió casi doce años en escribir su Panegírico y en este tiempo no tomó parte en ninguna expedición ni actuó de embajador ni fundó ciudad alguna ni fue enviado como comandante de una flota a pesar de haber tenido lugar en este tiempo numerosas guerras. Y mientras Timoteo liberaba Eubea, Cabrias libraba una batalla naval en Naxos, Ifícrates destrozaba la división espartana en las proximidades de Lequeo y el pueblo ateniense, tras liberar a cada ciudad, establecía en la Hélade igual derecho de voto entre ellos, Isócrates estaba sentado en casa remodelando un libro con meras palabras durante tanto tiempo como Pericles empleó en erigir los Propileos y el Hecatompedon.