Quevedo sobre Góngora (11)

Vuestros coplones, cordobés sonado,

sátira de mis prendas y despojos,

en diversos legajos y manojos,

mis servidores me los han mostrado.

Buenos deben de ser, pues han pasado

por tantas manos y por tantos ojos,

aunque mucho me admira en mis enojos

de que cosa tan sucia hayan limpiado.

No los tomé porque temí cortarme

por lo sucio, muy más que por lo agudo;

ni los quiso leer por no ensuciarme.

Y así, ya no me espanta el ver que pudo

entrar en mis mojones a inquietarme

un papel de limpieza tan desnudo.

FRANCISCO DE QUEVEDO, Obra poética III (Parte I), Biblioteca clásica Castalia, Madrid, 2001, pág. 239