Ten vergüenza purpúrate don Luis,
pues eres poco verme y mucho pus;
cede por el costado, que eres tus,
cito, no incienso; no lo hagamos lis.
Construye jerigonza paraís,
que circuncirca es del Polo mus;
vete a dudar camino de Emaús,
pues te desprecia el palo y el mentís.
Tu nariz se ha juntado con el os
y ya tu lengua pañizuelo es;
sonaba a lira, suena a moco y tos.
Peor es tu cabeza que mi(s) p(i)es.
Yo, polo, no lo niego, por los dos;
tú, puto, no lo niegues, por los tres.
FRANCISCO DE QUEVEDO, Obra poética III (Parte I), Biblioteca clásica Castalia, Madrid, 2001, pág. 244