Pasemos ahora a la cuestión de la obra literaria de Anna Ajmátova. Sus poemas han aparecido recientemente en revistas de Leningrado con tiradas cada vez mayores (...) Anna Ajmátova es una de las representantes de esa reaccionaria ciénaga literaria carente de ideas (...) uno de los principales pilares de ese vano, vacío y aristocrático salón poético que es completamente ajeno a la literatura soviética (...) Los temas de su obra son penosamente limitados. La suya es la típica poesía de una inculta dama de salón que oscila entre el tocador y el reclinatorio. Su obra se basa en los consabidos y quejumbrosos motivos eróticos, la melancolía, la muerte, el misticismo y el aislamiento (...) siendo ella mitad monja, mitad puta, o más bien ambas cosas a la vez, con su mezquina y estrecha vida privada, sus experiencias triviales y su erotismo místico-religioso. En fin que la poesía de Ajmátova es completamente ajena a la realidad de nuestro pueblo.
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ELAINE FEINSTEIN, Anna Ajmátova, Circe, Barcelona, 2007, págs. 294-295