Cernuda sobre Meléndez Valdés, Quintana, Zorrilla, Espronceda y Duque de Rivas

Es difícil imaginarse hoy a alguien que lea por puro placer poético los versos bucólicos de Meléndez o las odas de Quintana (primero escritas en prosa y luego puestas en verso por su autor) como se leen las églogas de Garcilaso o las canciones de San Juan de la Cruz. Igualmente difícil parece imaginar a alguien que, por gusto, lea a Zorrilla o a Espronceda, digan lo que quieran algunos recalcitrantes. La poesía neoclásica española, así como la romántica, no viven hoy, por vivas que pudieran parecer a sus contemporáneos; ninguna chispa los anima y constituyen un peso muerto en nuestra literatura, peso que ésta sobrelleva, juntamente con otros semejantes, como puede.

[....] Es decir, que tras los nombres de Rivas, Zorrilla y Espronceda, a quienes la estimación del público contemporáneo elevó tan inmerecidamente y a quienes la crítica ha mantenido después en un puesto que no llenan, hay otros que, menores y olvidados como son, no por ello dejan de representar un intento digno de tenerse en cuenta y ser recordados al menos como predecesores de Bécquer.

LUIS CERNUDA, fragmento de Gustavo Adolfo Bécquer, recogido en Prosa I. Volumen II, Siruela, Madrid, 1994, págs. 90 y 91