El 8 de diciembre de 2009, el periódico The Guardian publicó uno de sus apartados de “Comentarios libres”, invitando a los blogueros a designar el peor libro de la década. Era una pregunta peligrosa, y los periodistas que la propusieron estaban convencidos de que las respuestas recaerían en autores como Paulo Coelho/Katie Price/Dean Koontz/Jackie Collins y en el resto de supuestos autores depravados de la misma especie.
Si esto era lo que esperaba, el equipo encargado de los “Comentarios libres” se había equivocado por completo. Ignoraban totalmente los libros de la década que los lectores tenían en mente. Los 892 encuestados escogieron como peores libros a los “ganadores más valorados de los premios Booker”.
Rebelión absoluta No hubo puñetazos. Unos 200 encuestados fueron a por Ian McEwan (apenas salió una voz en su defensa). Otros apaleados fueron la mayoría de los ganadores del Booker y muchos de los finalistas de la década. Todos esos libros habían recibido comentarios excelentes de críticos, en las revistas de mayor autoridad (nada menos que del equipo de distinguidos críticos literarios del propio The Guardian).
Está claro que la vox populi de The Guardian no quería que nadie formara su opinión: “no, gracias”. Tras la conmoción, llegó la típica protesta (todos los encuestados escribieron usando seudónimos):
Creo que Chesil Beach y Sábado son los dos peores libros que he leído en esta década. Son una completa basura llena de arrogancia y orgullo, de principio a fin. No hay ningún aspecto salvable. Sin embargo, siguen recibiendo las mejores críticas en los periódicos, casi de forma unánime. ¿Qué hace falta para que las revistas literarias se despierten del mito de McEwan?
Al final, el ataque fue relativamente moderado. No se puede decir lo mismo del veredicto deStuartEver: “Sábado, de Ian McEwan, está empapado en su propia mierda”. Esta terminología crítica de cuarto de baño fue repetida por Waldhorn: “Qué divertido saber que uno no es el único en pensar que Sábado es la más desenfrenada obra de masturbación literaria que se ha creado en ésta y cualquier otra década”. Y por johnnyt64: “Vaya, cómo me gustaría coger mi ejemplar [de Sábado] de la estantería y extraer citas para recordar mi opinión, pero hace ya tiempo que defequé en él, lo arrojé al jardín y le prendí fuego. Fue el único acto de catarsis que consideré apropiado”. “Pura mierda para el cerebro”, concluyó taxpayertogo.
La vida de Pi, dijo AR27, es de tan baja calidad que “un estudiante de 8 años se avergonzaría de entregarla como tarea de clase”. Otro crítico dice: “Realmente nunca terminé esa novela porque me pareció muy arrogante, cursi y aburrida –¡increíble!–, sin duda es el peor libro que se ha publicado jamás”.
JOHN SUTHERLAND, 50 cosas que hay que saber sobre literatura, Ariel, Barcelona, 2011, págs. 86-88, traducción de María Ruiz de Apodaca.