repentino poeta acelerado;
morador de la fuente del Mercado
sustentado con sangre de inocente.
Hanme dicho que dices de repente,
y que de tu decir estás pagado,
y también que arrojas de pensado
coplones que caminan a los veinte.
Huélgome de ello, Lope, y gusto mucho
del rumbo que traéis y la braveza.
Sed buen hijo; serví a doña Fulana.
Que a fe de pobre, que lo que escucho
es murmurar de vos tanta pobreza
con vanagloria y presunción ufana.
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LUIS DE GÓNGORA, Góngora, Júcar, Madrid, 1982, pág. 94