GORE VIDAL, Una memoria, Anaya & Mario Muchnik, Madrid, 1996, traducción de Richard Guggenheimer, págs. 253 y 254.
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Vidal sobre Ginsberg
Allen va a venir a California dentro de poco, en donde nos veremos y arreglaremos el pasado. Me asombra que dada su frágil condición aún esté activo, dando conferencias, enseñando, asistiendo a reuniones budistas. Hace años pensé que una vez superada su fase bohemia se establecería con éxito en el mundo de la publicidad. Pero se mantuvo en su línea de poeta y defensor "de mis dos maestros, Kerouac y Burroughs". Hay algo curiosamente desinteresado en la promoción que hace de sus dos amigos. Ya que yo no admiraba de modo especial la obra de ninguno de estos dos, tendía a ignorar a todo el grupo, excepto a Paul Bowles, cuya única conexión con ellos era la geografía: Tánger en los años cincuenta.
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