Tengo la sensación de que voy a enloquecer, y no puedo continuar viviendo en tiempos tan horrorosos. Oigo voces, y no me es posible concentrarme en mi trabajo. He luchado contra esto, y ahora ya no puedo. Toda mi felicidad te la debo a ti. Te has portado perfectamente conmigo. No puedo seguir, y estropear tu vida.
Asombroso tono directo y simple en una escritora que exploró todas las ambigüedades del idioma inglés, que tenía una escritura muy abstracta, misteriosa y laberíntica. Sencillo, directo, como todo auténtico sufrimiento. Esta fue la primera vez que habló como un ser humano.
ANAÏS NIN, Diario III (1939-1944),Bruguera, Barcelona, 1981, traducción de Enrique Hegewicz, pág. 160