RAMÓN GAYA, Carta a José María, 1979, Antología, Selección de Andrés Trapiello, Biblioteca Virtual Cervantes (AQUÍ)
Gaya sobre Lorca
Pasado ya un poco más de medio siglo, la obra de todos esos jóvenes que fueron apareciendo –quieran ellos o no–al amparo de Juan Ramón Jiménez se nos presenta un poco extraña y difícil de situar –eso que les gusta tanto a los comentadores profesionales–, y si, de pronto, intentamos revisar nuestras cuentas, podemos muy bien llegar a la conclusión –sospechada desde hace mucho, quizá más decididamente desde el estreno de Yerma– de que Federico García Lorca es un magnífico poeta... menor, decorativo, de un lirismo sobrante, con una muy curiosa mezcla de pillería y de inocencia mientras va cediendo voluptuosamente a las simples palabras. (La verdad es que, de no haber sido asesinado, podía muy bien, dado su instinto, haber dejado atrás muchos adornos inútiles y acaso emerger entonces de su encantadora persona, si no propiamente un poeta... mayor, sí un poeta más firme.)