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Arendt sobre Zweig


En su último artículo, «The Great Silence» (ONA, 9 de marzo de 1942), escrito poco antes de su muerte, Zweig intentó tomar posición en política, la primera vez en toda su vida. En este escrito no aparece la palabra «judío»; por última vez, Zweig intentaba representar a Europa, a Europa Central, que se asfixiaba en silencio. De haberse pronunciado sobre el terrible destino de su propio pueblo, sin duda se habría aproximado a los países europeos cuya lucha contra el opresor fue también una lucha contra la persecución de los judíos. Estos sabían mejor que él, que jamás se preocupó por su destino político, que el horror está completamente desvinculado del hoy, «como si un hombre cayese de lo alto de una cumbre a causa de un fuerte empujón», pues para ellos el ayer no era en absoluto «ese siglo cuyo progreso, ciencia, arte y grandes inventos fueron nuestro orgullo y nuestra fe».

Sin la coraza protectora de la fama, desnudo y desposeído, Stefan Zweig topó con la realidad del pueblo judío. Había habido muchas formas de evitar convertirse en un paria, entre ellas la torre de marfil que era la fama. Pero la única forma de evitar estar-fuera-de-la-ley fue la huida y la peregrinación por el globo terráqueo. Esta difamación fue una deshonra para todo el que pretendió vivir en paz con los valores políticos y sociales de su época. No existe duda alguna de que fue precisamente para esto para lo que Stefan Zweig se entrenó durante toda su vida, para estar en paz con el mundo, con el entorno, para mantenerse elegantemente alejado de toda lucha, de toda política. Para este mundo, con el que Zweig hizo las paces, ser judío fue y es una deshonra, una deshonra que la sociedad actual, aunque no castiga con la muerte, castiga con la difamación, una deshonra para la que ya no hay escapatoria individual alguna en la fama internacional, sino única y exclusivamente en la política y en la lucha por el honor de todo el pueblo. 


HANNAH ARENDT, fragmento de "Los judíos en el mundo de ayer", crítica de las memorias de Stefan Zweig "El mundo de ayer", publicado en Viking Press, Nueva York, 1943, incluido en "La tradición oculta", Paidós Básica, 2020, traducción de R. S. Carbó & Vicente Gómez Ibáñez.

Kraus sobre Zweig


El señor Stefan Zweig, hoy en día uno de los charlatanes más representativos de la cultura europea, me haría imposible dejar de naufragar en la superficialidad de sus profundas frases si en esforzada práctica no hubiera ganado yo una acreditada resistencia a darme por contento en el lugar en que mi vista haya ido a parar. [...] Entre Berlín y Viena la burguesía se ve introducida en la literatura mundial de la mano de Emil Ludwig y Stefan Zweig con el mayor ahorro de tiempo concebible, y la consecuencia es que gente de ese estilo ya forma parte de ella incluso en París y Londres. Al lector le hacen habitables y acogedoras las lagunas en que consiste su formación, las decoran con los cachivaches de los abuelos, la cháchara moderna y demás cochambre, y llevan a su contemporáneo en ascensor hasta un nivel en el que solo necesita dar un paso para bajar y estar en lo más alto.


KARL KRAUS, fragmento de "Preciosismos", artículo publicado en Die Fackel, 1926, recogido en Escritos, Antonio Machado Libros, 2010, traducción de José Luis Arántegui.