¿Qué es ese fantasma de rebelión que Camus se esfuerza por acreditar y detrás de qué se cobija? A una rebelión en la que se haya introducido la medida, a una rebelión vaciada de su contenido pasional, ¿que puede quedarle? No dudo de que muchos se dejen engañar con semejante artificio: se ha conservado la palabra y se ha suprimido la cosa.
Breton sobre Camus
¿Qué es ese fantasma de rebelión que Camus se esfuerza por acreditar y detrás de qué se cobija? A una rebelión en la que se haya introducido la medida, a una rebelión vaciada de su contenido pasional, ¿que puede quedarle? No dudo de que muchos se dejen engañar con semejante artificio: se ha conservado la palabra y se ha suprimido la cosa.
Camus sobre Sartre
Advenedizos del espíritu revolucionario, nuevos ricos y fariseos de la justicia. Sartre, el hombre y el espíritu, desleal.
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Polémica T. M. — Pillerías. Su única excusa está en la terrible época. Algo en ellos, para terminar, aspira a la servidumbre. Soñaron con llegar siguiendo un camino noble, lleno de pensamientos. Pero no existe un camino real hacia la servidumbre. Existe la trampa, el insulto, la denuncia del hermano. Tras lo cual, el sonido de los treinta denarios.
ALBERT CAMUS, Carnets, 3 (Marzo de 1951 - Diciembre de 1959), Obras 5, Alianza Tres, Madrid, 1996, edición de José María Guelbenzu, págs. 241 y 242.
Camus sobre Mauriac
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La idea que yo me hago de la vulgaridad, se la debo a unos cuantos grandes burgueses, orgullosos de su cultura y de sus privilegios, como Mauriac, desde el instante en que dan el espectáculo de su vanidad herida. Tratan entonces de herir al mismo nivel en que ellos lo fueron y descubren, al mismo tiempo, la altura exacta en que viven, en realidad. La virtud de la humildad, por primera vez, triunfa entonces en ellos. Son pobretones, en efecto, pero en maldad.
ALBERT CAMUS, Carnets, 3 (Marzo de 1951 - Diciembre de 1959), Obras 5, Alianza Tres, Madrid, 1996, edición de José María Guelbenzu, págs. 212-213 y 214.
Eliade sobre Sartre
Bukowski sobre Camus
Vació el vino y se incorporó. Cogió Resistencia, Rebelión y Muerte de Camus. Leyó unas páginas, Camus hablaba de la angustia y el terror y de la miserable condición del hombre, pero hablaba de ello de un modo tan florido y agradable... su lenguaje... uno tenía la sensación de que las cosas no le afectaban ni a él ni a su forma de escribir. En otras palabras, las cosas igual podrían ir sobre ruedas. Camus escribía como un hombre que acabara de darse una buena cena con bistec, patatas fritas y ensalada, todo regado con una botella de buen vino francés. Tal vez la humanidad sufriera; él no. Tal vez fuera un sabio, pero Henry prefería a alguien que chillara cuando se quemaba.




