Claudel sobre Renan (2)
Claudel sobre varios
El Evangelio de Schopenhauer, Nietzsche, Tolstói, Ibsen, Rousseau, Tertuliano y Agustín es un Evangelio inventado, adulterado, inauténtico, apócrifo.
Claudel sobre Hugo (2)
Hugo es un gran poeta, si se puede serlo sin inteligencia, ni gusto, ni sensibilidad, ni orden, ni esa forma superior de imaginación que yo llamo la imaginación de la proporción. Simplemente una enorme capacidad gaseosa resultante de poseer muchas palabras. Imbecilidad de sus historietas.
Claudel sobre Milton
El poema de Milton, lleno de bellezas y de gran estilo, pero irreal, basado en peripecias imposibles, irracionales, impensables. Milton, puramente pagano. Cree en un Dios corporal, en la eternidad de la materia, en la generación del Hijo dentro del tiempo —después de los ángeles—, en la poligamia. Su orgullo.
Claudel sobre Voltaire
Claudel sobre Barrés
Claudel sobre Renan y Lamartine
Renan es la continuación de Lamartine. Es la misma religiosidad dulzona y necia, las mismas aspiraciones hacia el ideal —nada sincero, naturalmente—, la misma incapacidad de enfocar. Testigo infalible de ello: el mismo estilo infame.
Claudel sobre Hugo
Claudel sobre Montaigne
Fascinación ejercida sobre Pascal por un espíritu mediocre y superficial como Montaigne. Todas las razones de escepticismo que alega son bien poca cosa y figuraban desde hacía mucho tiempo en los catálogos de sofismas.
Hay una diferencia entre una posesión y una propiedad. Un poco de esa escolástica tan despreciada se lo habría enseñado. Todo lo demás tiene la misma fuerza.
Cuando Pascal habla de sí mismo, es muy diferente.
PAUL CLAUDEL, anotación de julio-agosto de 1910 incluido en su Journal I (1904-1932), Éditions Gallimard, 1968, traducción de ChatGPT + Maricrónica, págs. 164 y 165.
Los surrealistas sobre Claudel
Señor:
Lo único pederástico que tiene nuestra actividad es la confusión que siembra en la mente de los que no participan en ella.
La creación nos importa muy poco. Lo que deseamos con todas nuestras fuerzas es que las revoluciones, guerras y las insurrecciones coloniales logren aniquilar a esta civilización occidental cuyas miserias ustedes defienden hasta en el Oriente, e invocamos esa destrucción como el estado de cosas menos inaceptable para el espíritu.
Ni el gran arte ni el equilibrio existen para nosotros. Hace ya mucho tiempo que la idea de belleza murió. Solo queda en pie una idea moral, a saber, por ejemplo, que no se puede ser a la vez embajador de Francia y poeta.
Aprovechamos esta ocasión para desolidarizarnos públicamente de todo lo francés en palabras y en actos. Declaramos que la traición y todo lo que de una manera u otra puede dañar la seguridad del Estado nos parece mucho más conciliable con la Poesía que la venta de grandes cantidades de tocino por cuenta de una nación de puercos y perros.
Un singular desconocimiento de las facultades propias y de las posibilidades del espíritu es el que lleva periódicamente a buscar la salvación a los patanes de la especie de usted en una tradición católica o grecorromana. La salvación, para nosotros, no está en ninguna parte. Consideramos a Rimbaud como un hombre que perdió la esperanza en su salvación y cuya obra y vida son testimonios cabales de perdición.
Catolicismo, clasicismo grecorromano: quédense con sus santurronerías infames. Que les aprovechen como sea; engorden más, revienten bajo la admiración y el respeto de sus conciudadanos. Escriban, recen y babeen mientras nosotros reclamamos el deshonor de haberlos llamado de una vez por todas petimetres y canallas.
París, 1 de julio de 1925
Máxime Alexandre, Louis Aragón, Antonin Artaud, J.-A. Boiffard, Joé Bousquet, André Bretón, Je Carrive, René Crevel, Robert Desnos, Paul Eluard, Max Ernst, T. Fraenkel, Francis Gérard, Eric Haulleville, Michel Leiris, Georges Limbour, Mathias Lübeck, Georges Malkine. André Masson, M Morise, Marcel Noli, Benjamín Péret, Georges Ribemont-Dessaignes. Philippe Soupault, Dé Sunbeam, Roland Tual, Jacques Viot, Roger Vitrac.
CARTA ABIERTA AL SR. PAUL CLAUDEL, EMBAJADOR DE FRANCIA EN JAPÓN, Ediciones CNRS, 1982 (pág. 205-206), extraído de Wikisource Francia (AQUÍ)
Claudel sobre las vanguardias
Más de una persona se asombra no de que yo sea buen católico, sino escritor, diplomático, embajador de Francia y poeta. Pero a mí no me parece que haya nada extraño en esto. Durante la guerra estuve en Sudamérica para comprar trigo, carne en conserva, tocino para los ejércitos, y le di a ganar a mi país doscientos millones.
PAUL CLAUDEL, entrevista en Il Secolo reproducida por Comoedia el 17 de junio de 1925, Ediciones CNRS, 1982 (pág. 205-206), extraído de Wikisource Francia (AQUÍ)











