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Moore sobre Hugo

¡Hugo! ¡Es imposible hablar de literatura sin hablar de él! Para terminar: él pensaba que diciéndolo todo y repitiéndolo veinte veces, imposibilitaría para siempre la llegada de otro gran poeta. Pero una obra de arte tiene valor y produce placer en proporción a su rareza: un hermoso libro de poesía vale más que veinte hermosos libros de poesía. Eso es una verdad absoluta e indiscutible; un niño puede reírse de esa verdad: de que un verso es preferible al poema entero, una palabra preferible a un verso, una letra preferible a una palabra: pero eso no afecta a la verdad. Hugo no ha tenido nunca la suerte de escribir un libro malo, ni siquiera un verso malo, así pues la posteridad no pudiendo leerlos todos, no leerá ninguno. ¡Cuánta inmortalidad no ganaría si destruyera la mitad de su obra!

GEORGE MOORE, fragmento de Confessions d’un jeune anglais, recogido y traducido por Esther González Alarcón en George Moore: la pasión francesa, incluido en la revista Odisea, Nº 12, Universidad de Almería, 2011, pág. 326

Moore sobre Hardy, Henry James, Conrad, Shaw y Wells

En cuanto a Hardy y Henry James, ¿qué se puede decir? Yo soy, la verdad, bastante modesto, pero confieso que Esther Waters me parece mejor que Tess. Pero ¿qué se puede decir en favor de ese hombre? No sabe escribir. No sabe contar una historia. El arte literario consiste ante todo en saber contar una historia. Pero usted, amiga mía (esto a mí –un poco vacilante al llamarme amiga), ¿qué puede usted alegar en favor de Hardy? Nada, seguro. La prosa es la peor parte de la literatura inglesa. Compárela usted con la francesa –o con la rusa. Henry James escribió alguna que otra historia que no estaba del todo mal, antes de inventar esa jerga. Pero eran historias de gente rica. No se puede escribir historias de gente rica –porque, creo que dijo, los ricos no tienen instintos. Pero Henry James veneraba las balaustradas de mármol. No hay pasión en ninguno de sus personajes. Y Anne Brönte era la mejor de las tres hermanas y Conrad no sabía escribir y así sucesivamente.

(págs. 59 y 60)

Moore los desprecia a todos: Shaw –vulgaridad chillona– envenenado de vulgaridad –en su vida hizo una sola frase bien escrita– Wells –no me molestaré en opinar sobre Wells– y Galsworthy…

(pág. 131)

GEORGE MOORE, conversaciones recogidas por VIRGINIA WOOLF en Diario íntimo II (1924-1931), Grijalbo Mondadori, traducción de Laura Freixas, Madrid, 1993, 223 págs.