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Baroja sobre Galdós


Galdós tenía condiciones para hacer algo importante, pero pensaba sobre todo en el éxito y en el dinero. 

Yo no soy entusiasta de Flaubert, pero no se puede dudar que tiene una gran fama como escritor en el mundo.

Si Flaubert, que a mí no me parece hombre de grandes facultades, hubiera tenido la moral literaria de Galdós, no habría sido nada. No hubiera pasado de ser uno de tantos novelistas franceses de la época; pero Flaubert creyó que el éxito en la novela estaba en la prosa exacta y trabajada, y la trabajó con furia hasta lo último, con todas sus fuerzas. Otro podía tener un ideal de claridad, de precisión, de exactitud, de lo que fuera; pero Galdós no tenía, como digo, más ideal que el éxito y el dinero, y así, con las mayores condiciones, no se podía llegar a lo alto.


PÍO BAROJA, Desde la última vuelta del camino II, Tusquets, Barcelona, 2006, págs. 63 y 64.

Moravia sobre Flaubert


No me gusta Flaubert, que cuidó mucho su estilo. Flaubert no parece un novelista muy bueno. Madame Bovary es una novela que se detiene y se atasca en todas las páginas. Por el contrario, en Proust, la novela se desliza, fluye, no se detiene jamás. Proust supo reanimar el movimiento narrativo mezclando en una misma frase los hechos y la crítica de los hechos. Sus novelas son novelas-ensayos. Desbloqueó la novela, que, después de Flaubert, no acababa de encontrar su camino. De pronto, afirma que sus personajes han envejecido. No es suficiente. Proust sacó a la novela de este callejón sin salida; su genio le hizo descubrir la solución de la novela-ensayo.

En realidad, ni siquiera aprecio el estilo de Flaubert. Lo encuentro ronroneante, simétrico, enredado, burgués. Por otra parte, conviene admitir que Flaubert asesinó a la novela en tanto que narración "inventada", romancesca. Prefiero, con mucho, a Balzac. Aunque escribe algunas veces muy mal y se encuentra en sus páginas cierta cantidad de escorias, de desperdicios, Balzac sigue siendo muy vivo, muy poderoso. Es más burgués aún que Flaubert, pero es la burguesía en todo su esplendor, treinta años antes que la de Madame Bovary.


ALBERTO MORAVIA, El rey está desnudo, conversaciones con Vania Luksic, Plaza&Janés, Barcelona, 1982, traducción de Alberto Baró, págs. 133 y 134.

Flaubert sobre Dumas (padre)


Me reí bastante con tu descripción de la entrada de Béranger en casa de Dumas, cuando vio a la dama en camisón. ¡Qué buen tipo ese Dumas! ¡Y qué distinción de modales! ¿Sabes que ese hombre, si carece de estilo en sus escritos, lo tiene en su persona, y rabiosamente? Él mismo daría pie para un bonito personaje, pero ¡qué lástima que tan hermosa disposición haya caído tan bajo! Producir lo más barato posible, en la mayor cantidad posible, para el mayor número posible de consumidores. No le leían tanto cuando escribía Angèle. Ahora le lee todo el mundo, debido a que se bebe más habitualmente Médoc corriente que Lafitte. Por mucho que se diga, hay, hasta en las artes, popularidades vergonzosas; la suya entre ellas. 


GUSTAVE FLAUBERT, carta a Louise Colet enviada desde Croisset el 15 de septiembre de 1846, incluida en Cartas a Louise Colet, Obras completas, III, Aguilar, Barcelona, 2004, traducción de Ignacio Malaxecheverría, págs. 351 y 352